Diario Vasco

Salamanca, 16 abr (EFE).- La oración universitaria y promesa de silencio que cada Martes Santo acontece ante la fachada histórica del Estudio salmantino marca el cenit de la procesión de la Hermandad Universitaria, que esta noche ha vuelto a salir de la Clerecía con el Cristo de la Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría.

"No somos muchos, pero traemos y representamos a todos: a los que te conocen y tratan, a los que nunca te conocieron y a los que te han olvidado", arranca la oración cuya lectura la ha realizado este año la catedrática de Derecho de la Universidad de Salamanca (USAL) y cofrade de la hermandad, María Dolores Calvo Sánchez.

Antes y tras su salida de la iglesia de la Clerecía, sede de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), con la interpretación del himno universitario "Gaudeamus Igitur" de fondo, las imágenes del Cristo de la Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría han sido trasladadas a hombros de los cofrades hasta el Patio de Escuelas.

El desfile continúa por las calles del casco histórico de la ciudad durante unas tres horas hasta recorrer algo más de un kilómetro.

La nota musical a una noche marcada por la penitencia, el silencio y la austeridad corre a cargo del Coro de Cámara del Casino de Salamanca, de la Banda de Música de Piedrahíta y del Trío Musical Christus.

En declaraciones a Efe el hermano mayor de la Hermandad, Rubén Julián Zazo, ha destacado la colaboración y relación entre la Cofradía y la Universidad Pontificia (UPSA), visibilizada este año con la presencia del vicerrector de Relaciones Institucionales y Comunidad Universitaria de esa institución académica, Jacinto Núñez Regodón.

Esta procesión, en la que participan en torno a 180 hermanos, es una de las más emblemáticas de la ciudad y en la que aparecen tres elementos, que están desde su fundación, en 1948: la cruz de guía, el estandarte y el paso.

La imagen del Santísimo Cristo de la Luz se atribuyó a Pedro de Reinaldo datándola a finales del siglo XVII, pero más recientemente se le ha asignado a Esteban de Rueda fechándose en torno a 1620, mientras que la Virgen de la Sabiduría es anónima y anterior al Cristo destacando su policromía, especialmente los estofados y la corona de orfebrería.