Diario Vasco

Pekín, 16 abr (EFECOM).- La economía china continuará creciendo con fuerza pese a los signos de ralentización y representará el 27 por ciento de la producción mundial en 2030, según el último informe sobre el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentado este martes en Pekín.

El informe de 2019 sobre China del organismo económico internacional considera que los "factores estructurales" están ralentizando el crecimiento chino pero destaca que, comparado con estándares internacionales, este sigue siendo "robusto".

La OCDE pronostica un 6,2 por ciento de crecimiento para este año y un 6 por ciento para 2020, lo que supondría el avance más lento en casi 30 años.

En 2018 la economía del gigante asiático -que aporta actualmente cerca de la cuarta parte del crecimiento mundial- creció un 6,6 por ciento y el gobierno chino prevé que lo haga entre un 6 y un 6,5 por ciento este año.

Aún así, el producto interior bruto (PIB) per cápita chino doblará en 2020 al existente en 2010 y de aquí a 2030 China contribuirá más al crecimiento mundial que todos los países de la OCDE en su conjunto, según el informe.

"China sigue siendo el mayor motor del crecimiento económico mundial y su convergencia con las economías avanzadas continúa pese a la ralentización", afirmó el vicesecretario general de la OCDE, Ludger Schuknecht, durante la presentación del estudio en Pekín.

El envejecimiento de la población y la disminución de las personas en edad de trabajar son algunos factores que ralentizan la expansión económica, destaca el texto.

La economía continúa reequilibrándose y los factores que más impulsan el crecimiento son los servicios y el consumo, que se beneficia a su vez del bajo desempleo y el crecimiento de los salarios, añade.

Con todo, el debilitamiento de la economía mundial y las tensiones comerciales crean "incertidumbre" sobre las exportaciones, lo que afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas, según la fuente.

"Una mayor escalada de los aranceles a la importación que afrontan los exportadores chinos tendrá un impacto más duro en la actividad, el empleo y los beneficios empresariales", advierte el texto.

La OCDE constata que el gobierno chino ha afrontado la debilidad de las exportaciones con medidas de estímulo como la reducción de impuestos, la mayor facilidad de acceso a créditos o inversiones en infraestructuras, pero alerta de que estas políticas corren el riesgo de incrementar la abultada deuda privada, más alta que en otras grandes economías.

Asimismo, apunta que la digitalización se "expande rápidamente" aunque se "agranda la brecha digital", por lo que insta a potenciar los conocimientos y capacidades informáticas así como a proporcionar un servicio de internet asequible para toda la población.

"China se ha convertido en un líder mundial del comercio electrónico, los pagos online y la economía compartida, pero las regulaciones van por detrás de esa expansión, lo que aumenta las preocupaciones de seguridad y medioambientales", apunta.

El organismo considera que el crecimiento debe ser "más equitativo y redistribuido" y advierte de que las recientes reformas fiscales aumentan las desigualdades, al tiempo que aboga por que se eleve la edad de jubilación para poder hacer sostenible el sistema de pensiones.

Insta también a reducir la contaminación "que se cobra un elevado peaje en vidas humanas" mediante el aumento de las multas a los contaminantes y una mayor inversión en instalaciones de tratamiento, así como de la paralización de la construcción de nuevas plantas eléctricas de carbón.