Diario Vasco

Londres, 16 abr (EFE).- La plaza de Trafalgar se transforma cada Viernes Santo en la ciudad de Jerusalén para acoger la representación teatral de "La Pasión de Jesús", que recrea los últimos días de su vida, muerte y posterior resurrección, y a la que acuden cada año unas 20.000 personas de todos los credos.

Con motivo de la Semana Santa cristiana, Londres hace gala una vez más de su tolerancia y multiculturalidad, y se suma a las celebraciones con el apoyo del alcalde musulmán de la capital británica, Sadiq Khan, como "gran valedor" de este evento.

"'La Pasión de Jesús' ha cautivado a londinenses y visitantes desde hace casi una década haciendo real la Semana Santa en la plaza de Trafalgar", ha señalado el político laborista.

Con miles de personas reuniéndose el Viernes Santo para ser testigos del juicio, crucifixión y resurrección de Jesucristo, "La Pasión de Jesús" es el ejemplo perfecto de que "Londres está abierto a personas de cualquier religión, origen o creencia", agregó.

La organización familiar The Wintershall Players comenzó a realizar hace nueve años este acto al aire libre, que cada vez reúne a multitudes que desafían al mal tiempo y a la lluvia -tan habituales en Londres- para ver durante más de tres horas y media la historia de Jesús, desde su entrada en Jerusalén el Domingo de Ramos, hasta su resurrección una semana después.

A la sombra de la National Gallery, alrededor de 80 actores que trabajan de forma voluntaria aterrizan en la plaza de Trafalgar en la madrugada del Viernes Santo.

A las tres de la mañana comienza el despliegue para convertir el corazón de la ciudad del Támesis en los montes de Judea de hace más de 2.000 años.

A las doce del mediodía da comienzo el espectáculo, en el que el único actor profesional es James Burke-Dunsmore, quien da vida a Jesucristo.

Pero no se trata solo de un evento religioso, sino que, tal y como explicó a Efe la productora de la obra, Charlotte de Klee, en línea con el alcalde de la ciudad, "es historia, es cultura, es educación".

A pesar del indudable componente espiritual y religioso que esta obra puede tener para las personas creyentes, de Klee defendió que cualquiera puede disfrutar y aprender con la representación que es "una historia de unidad" contada en un "difícil momento político".

Católicos, ortodoxos, presbiterianos, anglicanos o baptistas se han acercado a lo largo de los años a disfrutar de la representación, pero también, aseguró la productora, gente que no tiene fe y que quiere aprender más de la historia de Jesús.

El origen de esta organización, que además de la representación de la Pasión realiza otra en Navidad y otra en el mes de junio en la que recoge toda la vida de Cristo, se remonta a la década de los años ochenta del siglo pasado.

De Klee, acompañada de su madre Ann Hutley, viajó a Medjugorje, un pequeño pueblo de Bosnia-Herzegovina que ha sido lugar de peregrinación católica desde que, en 1981, la Virgen María se mostrase ante seis niños y que, supuestamente, se sigue apareciendo en la actualidad a algunos de ellos.

Aunque el Papa Francisco ha señalado que la Iglesia católica tiene sus dudas sobre la veracidad de estas apariciones, ha puesto en valor que mucha gente que va allí se convierte y encuentra a Dios y ese "hecho espiritual y pastoral no puede negarse".

Eso fue exactamente lo que le ocurrió a de Klee, quien relató a Efe como antes de su peregrinación no era "ni cristiana ni católica" pero cuando fue allí descubrió "que la historia de Jesús es real".

Después de su conversión, Charlotte y su madre se dieron cuenta de que tenían que "empezar a contarle a la gente que esto es realmente verdad" y al primero que se lo relataron fue a su padre, Peter Hutley.

El hombre, con 68 años entonces, viajó también a Medjugorje y a su regresó se lanzó a escribir la historia de Cristo, el guión que daría vida años después a la obra "La Pasión de Jesús" que conmueve cada año a más de 20.000 personas en el corazón de Londres.