Diario Vasco

Damasco, 16 abr (EFE).- Los conductores sirios se están viendo forzados a esperar horas en largas filas frente a las gasolineras, pero al llegar al surtidor no consiguen llenar el depósito de sus automóviles por el estricto racionamiento que ha impuesto el Gobierno de Damasco.

"Ayer esperé más de diez horas y se acabó la gasolina, hoy estoy a la espera de que llegue más cantidad, pero no sé si llegará hasta mi turno o si se acabará antes", cuenta a Efe Tawfik Gazi mientras espera su vez al volante en una estación de servicio cerca de la plaza Al Tahrir, en el este de Damasco.

Gazi teme perder su empleo si continúa el racionamiento, impuesto desde este lunes, por no poder llegar a su lugar de trabajo, ya que tampoco puede permitirse pagar un taxi, porque los precios se han disparado.

El Consejo de Ministros ha impuesto fuertes restricciones al suministro de gasolina tanto a los automóviles privados como a los taxis y a los vehículos oficiales.

Los automóviles privados solo pueden poner en sus depósitos un máximo de 20 litros durante cinco días, mientras que los taxis pueden comprar 20 litros cada 48 horas.

Del mismo modo, el Gobierno redujo a la mitad la asignación mensual de gasolina de los vehículos oficiales, que hasta ahora tenían derecho a una horquilla de entre 90 y 150 litros mensuales.

"Durante los años de guerra esto no ocurría, había combustible" en Damasco, se lamenta Gazi.

Un hombre de negocios de la ciudad costera de Latakia, Abdulzark Shahin, dicea Efe que "cientos de conductores han tenido que detener sus coches por falta de gasolina" en esta provincia del noroeste del país, uno de los principales feudos del presidente, Bachar al Asad.

"Algunos pasaron todo el día en la fila de la gasolinera para conseguir 20 litros, mientras perdían parte de ese combustible en las horas de espera", comenta Shahin.

Los principales campos petroleros de Siria están bajo el control de los kurdos, por lo que el Gobierno de Damasco se ha visto forzado en los últimos años a importar el combustible, principalmente de Irán, además de Venezuela y Argelia.

El desabastecimiento se debe, en parte, a que Egipto ha negado el paso por el Canal de Suez a los petroleros iraníes dirigidos a Siria en los últimos seis meses, según declaraciones del primer ministro sirio, Emad Jamis.

Jamis afirmó días atrás que "han fracasado" todos los intentos de mediación con Egipto, que se ha negado "categóricamente" a permitir el paso de los petroleros iraníes.

El Ministerio del Petróleo sirio ha anunciado que "en los próximos diez días" llegará un cargamento de combustible al país, sin dar detalle del origen del hidrocarburo.

"El equipo del Gobierno dedicado a este asunto está trabajando las 24 horas del día para superar las dificultades y los obstáculos para la llegada del petróleo a Siria", dijo el organismo.

Siria producía 385.000 barriles diarios de crudo antes de 2011, en su mayoría desde campos del este de las provincias de Deir al Zur y Al Hasaka, cerca de la frontera iraquí.

Debido a la guerra, la producción bajó de forma drástica a 24.000 barriles diarios y todavía no ha recuperado su nivel previo al conflicto.

La producción de gas, que se extrae en el centro del país, sí se está recuperando y ha llegado ya a 17 millones de metros cúbicos diarios, pero todavía existen dificultades de suministro por los daños que han sufrido algunos gasoductos.

El sector petrolero ha sido el más afectado debido a la guerra y acumula pérdidas de 74.800 millones de dólares en ocho años de guerra, según cálculos oficiales.