Diario Vasco

Bruselas, 16 abr (EFE).- Hija de republicanos asturianos que emigraron a Bélgica durante el franquismo para trabajar en minas y cocinas, Julie Fernandez (Lieja, 1972) se inició de niña en la política "bailando la jota y flamenco en la Casa del Pueblo", mientras los mayores hablaban de dictadores y democracia.

Varias décadas después, y como diputada federal por el Partido Socialista de Valonia, Fernandez ha hecho suya la causa de defender la Constitución y la democracia españolas en el Parlamento belga, foro en el que lamenta que no se hayan prodigado los partidos españoles para ayudarle a hacer pedagogía contra el "procés" ante la clase política y la opinión pública de Bélgica.

"Me encantaría que Josep Borrell viniera a explicarnos la independencia de Cataluña y sus consecuencias" porque "nunca un ministro español de Asuntos Exteriores ha pedido ser invitado al Parlamento belga", comenta Fernandez en una entrevista con Efe.

Desde un despacho de la cámara baja de Bélgica hace extensiva su invitación a "cualquier político español" que quiera explicarle a los parlamentarios belgas "que España es una democracia y que si procesa a (Carles) Puigdemont es porque es una democracia y no acepta que una mujer, un hombre o un grupo de personas, porque sus ideas sean distintas, ataquen frontalmente el funcionamiento democrático".

"Nos están diciendo que Bélgica no toma posición contra Puigdemont de cara a España, pero... ¿España ha hecho lo necesario? Diplomáticamente sí, lo sé. Pero los partidos, como órganos políticos, creo que no", agrega.

"Yo lo he hecho, aquí, en el Parlamento. También he ido a muchos platós de televisión y a muchas entrevistas a decir: no, no, no son presos políticos, son políticos que están en la cárcel por actos anticonstitucionales de los que deben responder", añade.

De carácter enérgico y con un poso de nostalgia, porque "los hijos de emigrantes heredamos de nuestros padres la morriña", la parlamentaria belga-española y teniente de alcalde de Lieja, que tiene un hijo de 8 años y comparte su vida con un belga con familia congolesa, se expresa sin ambages en un castellano casi perfecto.

No escatima críticas contra los nacionalistas flamencos de la N-VA, aliados en Bélgica del separatismo catalán, con especial contundencia contra la figura prominente del partido, Theo Francken, a quien califica de "irresponsable" por "jugar con el miedo de la gente" a la inmigración.

Tampoco esconde que militó en el PSOE, pero que se alejó por desavenencias con José Blanco cuando era secretario de organización.

Ni se arruga para censurar las cargas policiales del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 responsabilidad que atribuye al Ejecutivo del entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

La autoridad pública "que tiene que garantizar la seguridad, que es la policía, no se puede comportar así con ciudadanos que expresan una opinión, se esté o no de acuerdo (...). Yo misma estaba desconcertada", recuerda.

"Llegaron imágenes que para los belgas son imágenes del fin del mundo. De hecho, hubo un debate en el pleno del Parlamento porque la gente estaba conmocionada. Y eso ha condicionado la imagen de España. Puigdemont, sus consejeros, la N-VA y la extrema derecha belga han utilizado esas imágenes diciendo: mirad cómo se trata a la gente que quiere la independencia en España", explica.

Un mes después de aquel 1 de octubre, tras declarar la independencia de Cataluña y suspenderla 8 segundos más tarde, y después de haber sido cesado como presidente autonómico a través del artículo 155 de la Constitución, Puigdemont huyó a Bélgica, donde reside actualmente.

"No es un refugiado político, es un político que escapa de sus responsabilidades (...). La Constitución es la garantía de la democracia, en Bélgica, en España y todos los sitios donde se ha constituido un proceso democrático", sentencia Fernandez.

La niña que veraneaba en Grau (Asturias) considera, a sus 47 años, que los independentistas catalanes y flamencos "han montado una imagen de Puigdemont como si fuera un héroe en el exilio".

"Cuando conoces la historia de mi familia, de mis padres, de mis abuelos y de tantos.... me parece tan indigno comparar a Puigdemont con un gobierno en el exilio", dice la nieta de un republicano que huyó a Francia y crió a sus hijos en un campo de refugiados al otro lado de los Pirineos.

La diputada, que salvo sorpresa renovará su escaño en las elecciones federales del próximo 26 de mayo, dice que la N-VA aprovecha esa situación para su propio beneficio político, pero descarta "un referéndum anticonstitucional" en Flandes.

"Nunca se han atrevido a hacerlo y creo que nunca se atreverán. Porque los belgas, incluso los flamencos, no les permitirían que atacaran la Constitución tan frontalmente. Bélgica, con sus diferencias en el norte y el sur del país, tiene una profunda cultura democrática, del compromiso y del diálogo", concluye Julie Fernández.