Diario Vasco

Madrid, 16 abr (EFE).- Dos o tres años es el tiempo que podrían llevar las labores de restauración de la catedral de Notre Dame, según la estimación del subdirector del Instituto español de Patrimonio Cultural, Javier Rivera Blanco.

Lo primero es decidir qué criterio aplicar, si seguir el modelo medieval, el romántico de Viollet le Duc, que dirigió la remodelación de 1859, o aplicar los conocimientos contemporáneos, ha señalado Rivera en declaraciones a Efe.

"Lo lógico sería aplicar los conocimientos del siglo XXI, introducir materiales ignífugos, que no se dilaten con los cambios térmicos y que supongan un menor peso para la estructura, pensar en que viva más años", ha dicho.

Una vez resuelto ese debate, los trabajos pueden durar dos o tres años, empezando por consolidar la estructura actual. "Las torres que hacen de contrafuerte afortunadamente se han salvado pero las bóvedas, la cubierta y la aguja hay que rehacerlas enteras", ha dicho.

Según Rivera, el uso del agua para apagar el incendio "es uno de los posibles errores que ha habido en Francia", ya que su peso ha podido contribuir a derribar la flecha y la bóveda. En este sentido contrapone el ejemplo de lo que se hizo en la catedral de León, incendiada por un rayo en 1966.

"Fue un cantero quien ordenó a los arquitectos y bomberos que no se echara agua y se dejaran consumir las cubiertas de madera. Se hizo así y cuando el fuego se apagó, las bóvedas estaban intactas", ha recordado.

La caída de la bóveda de Notre Dame ha supuesto la destrucción de lo que ha encontrado a su paso: el órgano, la sillería, el trascoro y parte de las vidrieras, mientras que en el caso de León se salvó todo. "Si hubiesen hecho caso a Trump, nos habríamos quedado sin nada", asegura.

El valor de Notre Dame es incalculable. La idea misma de patrimonio nació con la recuperación de esa catedral en el siglo XIX. "Se ha perdido el gran monumento de Francia", dice Rivera, y modelo de otras emblemáticas catedrales europeas, incluidas las de León y Burgos.

Por otro lado, el templo es "el depósito de la cultura francesa", ya que alberga cuadros, esculturas y reliquias de enorme valor que afortunadamente han podido salvaguardarse.

A raíz de la catástrofe, Rivera propone una reflexión sobre la importancia de los planes de prevención, que incluyen medidas como revisar la electricidad, la madera o el acceso de vándalos y que en España no están extendidos a todas las catedrales.

"Los españoles cuidamos muy bien nuestro coche, pero no nuestros monumentos, les destinamos muy poco dinero, no nos damos cuenta de que no solo son nuestra identidad sino también fuente de ingresos y clave para recuperar la España vaciada", señala.