Diario Vasco

París, 16 abr (EFE).- La investigación sobre el incendio que destrozó este lunes la mayor parte de la cubierta de la catedral de Notre Dame podría ayudar a mejorar los protocolos de seguridad de otros edificios históricos, según dijo a Efe el investigador Anthony Collin, especialista en propagación de fuegos.

"El reglamento en materia de protección de incendios ha evolucionado a base de accidentes. Me atrevo a imaginar que cuando esta investigación establezca las causas, nuevos elementos vendrán a actualizar la normativa para que no se repita este drama en Francia y otras partes del mundo", afirmó el investigador, miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS).

Sin embargo, Collin recordó que el riesgo en este tipo de construcciones antiguas es difícil de evitar, pues otros edificios históricos del país, como la Catedral de Nantes o el Parlamento de Bretaña, en Rennes, fueron ya víctimas de las llamas.

"El problema de este tipo de estructuras es que nos encontramos ante edificios que requieren medidas de seguridad centradas en la preservación del sitio. En estos edificios no se pueden colocar puertas cortafuegos o un sistema de distribución de agua", apuntó.

Indicó que los riesgos de que un dispositivo de aspersión pudiera activarse por error automáticamente podrían ser mayores que el propio fuego.

Collin estimó que lo habitual en este tipo de dramas es que el fuego se iniciara a partir de un pequeño foco de color sobre un material combustible o un fallo eléctrico.

"En este caso, los bomberos intervinieron cuando tuvieron el mensaje de alerta. En ese momento el incendio debía estar extendido ya en una parte importante, por lo que el desafío de los bomberos fue más bien frenar la progresión del fuego que extinguirlo", opinó.

El investigador consideró que pese al tamaño de las llamas y la complejidad de la situación, el control del fuego en nueve horas fue breve, teniendo en cuenta que el incendio de un apartamento, donde los bomberos podrían actuar con proporciones de agua mucho mayores, puede llevar entre cuatro o cinco horas.

"Los bomberos tuvieron que utilizar la cantidad de agua adecuada para controlar el fuego y al mismo tiempo limitar el impacto en el edificio, que no debía ser destruido. Fue este trabajo el que permitió salvaguardar la catedral de Notre Dame", aseguró.