Diario Vasco

Madrid, 16 abr (EFE).- Glovo lamenta el "ataque frontal del Gobierno a través de la Inspección de Trabajo" hacia el sector por la polémica sobre el tipo de relación laboral que establece con sus repartidores y defiende la remuneración que reciben por parte de la compañía, que calcula en una media de 9 euros por hora.

Así lo señala en una entrevista con EFE el cofundador de la empresa de reparto a domicilio, Sacha Michaud, quien ha criticado que Trabajo califique a estos repartidores como "falsos autónomos", lo que en su opinión supone un cambio de criterio respecto a la línea seguida en años anteriores y contrasta con la posición de otros países donde también opera.

Michaud habla de "inseguridad jurídica" y lamenta que el sector se haya convertido en un "objetivo fácil" a nivel político, especialmente en un momento como el actual, con las elecciones a la vuelta de la esquina.

Actualmente, según sus datos, de los casos que ya han pasado por los tribunales se desprende un balance de tres sentencias a favor y otras tres en contra, a la espera de que les sean notificadas formalmente otras dos -en las que también han sido condenados-. La firma asegura que recurrirá.

Glovo nació en Barcelona en 2015, fue fundada por Óscar Pierre y Michaud y cerró 2018 con su facturación en el entorno de los 80 millones de euros, frente a los 17 millones de 2017, un crecimiento sostenido por el auge del reparto de comida a domicilio y por la expansión internacional de la firma, presente ya en 22 países.

En España, sus responsables estiman que pagan unos 5 euros por pedido al repartidor, que de media completa entre 1,7 y 2 pedidos por hora, lo que arroja los 9 euros por hora.

Según precisan desde la empresa, el precio a pagar depende de diferentes factores ya que al abono fijo por pedido se suman otros variables en función de la distancia a recorrer, los tiempos de espera o incluso las condiciones meteorológicas.

Sus datos internos apuntan a que de media sus 5.000 repartidores trabajan 27 horas a la semana, lo que arroja un saldo de 970 euros mensuales, aunque la mayoría (el 60 %) le dedica menos de 20 horas.

Además, de acuerdo con estas mismas cifras, un 10 % de estos "colaboradores" eran parados de larga duración antes de empezar a trabajar para Glovo, un 30 % son inmigrantes y un 17 % es estudiante.

Tres de cada diez combinan su ocupación de repartidor con otra actividad, y uno de cada diez también colabora con otras plataformas de envíos.

"Más del 60 % colabora con nosotros menos de seis meses. Para la mayoría, Glovo es un punto intermedio mientras se quedan sin trabajo o necesitan unos ingresos extra", argumenta Michaud, quien asegura que sus encuestas internas revelan que la principal preocupación de este colectivo es la flexibilidad.

El cofundador de la empresa lamenta que una firma española encuentre más problemas en su país de origen que en el extranjero a la hora de operar, ya que aunque en otros mercados la vinculación laboral con los repartidores también es motivo de controversia, detecta más apertura para debatir cómo regularlo.

"En Italia se están buscando soluciones, en Francia ya se buscan fórmulas, en América Latina se muestran más abiertos... El debate sobre el futuro del trabajo está en todos los sitios", defiende.

Michaud recuerda que la discusión sobre la regulación del trabajo autónomo es mucho más amplia que el sector del reparto a domicilio, pese a que la visibilidad de este último sea mayor.

Insiste, asimismo, en que en las inspecciones de las autoridades de Trabajo de 2016 su modelo de relación con los repartidores fue "validado" y ha cambiado posteriormente sin que quede claro a qué atenerse.