Diario Vasco

Naciones Unidas, 16 abr (EFE).- El Consejo de Seguridad de la ONU está discutiendo la conveniencia de exigir un alto el fuego en Libia, en medio de la ofensiva sobre Trípoli lanzada por el mariscal Jalifa Hafter, el hombre fuerte del este del país.

Según fuentes diplomáticas, expertos de los quince países analizan este martes un borrador de resolución presentado por el Reino Unido, que demanda a las partes que se comprometan a una tregua y trabajen con Naciones Unidas para un cese de las hostilidades más amplio en toda Libia.

Además, pide a todos los bandos que regresen al diálogo político que trata de impulsar el enviado de la ONU, Ghassan Salamé, y que faciliten el acceso humanitario a la población afectada por el conflicto.

Por ahora, el Consejo de Seguridad no tiene una fecha prevista para votar el texto, pero la sesión podría convocarse rápidamente, especialmente si hay consenso entre los Estados miembros en torno a la propuesta británica.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ya ha hecho un llamamiento al cese de las hostilidades y su portavoz, Stéphane Dujarric, aseguró este martes que daría la bienvenida a un pronunciamiento "contundente" y "unido" por parte del Consejo de Seguridad.

Esta semana, la embajadora del Reino Unido, Karen Pierce, aseguró a los periodistas que los quince miembros están unidos en su apoyo a Guterres y en que no puede haber una solución militar a la crisis.

Sin embargo, la comunidad internacional ha mantenido hasta ahora posturas divergentes en torno al conflicto libio, que han causado división también dentro de la Unión Europea.

Francia, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad, es, por ejemplo, afín a Hafter, mientras que Italia es el principal apoyo político del Gobierno de Trípoli respaldado por la ONU.

Según Naciones Unidas, el uso de armamento pesado y de bombardeos indiscriminados se ha intensificado en los últimos días en Libia, donde los combates han desplazado ya a cerca de 20.000 personas en el área de Trípoli.

En las últimas 24 horas, unas 2.500 personas se vieron obligadas a dejar sus hogares, según dijo Dujarric en su conferencia de prensa diaria.

La ONU está trabajando para dar ayuda a los desplazados y para organizar, como mínimo, una tregua humanitaria que permita a los servicios de emergencias acceder a los civiles atrapados por la lucha.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde que se recrudecieron los combates en los alrededores de Trípoli el pasado 4 de abril han muerto 174 personas (entre ellos 14 civiles) y se han registrado 756 heridos.

La batalla en torno a la capital arrancó cuando Hafter, el hombre fuerte del este de Libia, ordenó a sus tropas la conquista de la ciudad.

De lograr su objetivo, Hafter controlaría prácticamente todo el país, a excepción de la ciudad-estado de Misrata, tras años de división política y guerra civil.