Diario Vasco

Jartum, 15 abr (EFE).- La junta militar de Sudán continúa reemplazando a los altos mandos de las Fuerzas Armadas después del derrocamiento del presidente Omar al Bashir el pasado jueves, además de presentarse ante la comunidad internacional, cuyo apoyo será fundamental para la etapa de transición.

El Consejo Militar Transitorio ha designado este lunes como nuevo jefe del Estado Mayor al general Hisham Abdelmotalib Ahmed Babakr, un día después de que pasase a retiro su predecesor, Kamal Abdel Maaruf, quien sirvió bajo el mando de Al Bashir.

En un comunicado, el Consejo ha informado también del nombramiento del jefe de la Armada, general Abdalá al Matari al Fardi, como Inspector General de las Fuerzas Armadas, el tercer cargo más importante en el escalafón militar y que ocupaba hasta el momento Al Burhan.

Mientras, Babakr era hasta ahora el número dos del jefe del Estado Mayor.

Ayer el Consejo pasó a retiro al exministro de Defensa, Awad bin Auf, que fue el encargado de anunciar el derrocamiento de Al Bashir y estuvo al frente de la junta militar las primeras 24 horas.

Por otra parte, los generales han anunciado que revisarán la política exterior de Sudán y se han reunido este lunes con el embajador de Reino Unido y de la Unión Europea en Sudán, después de haber hablado ayer con el representante de Estados Unidos.

El vicepresidente de la junta, Mohamed Hamdan Daqlo, ha presentado al embajador europeo Jean-Michel Dumond una "explicación detallada de la situación actual en Sudán y de las medidas que está adoptando el Consejo Militar Transitorio", según un comunicado del organismo.

Dumond aseguró que la Unión Europea está comprometida a ofrecer su apoyo a Sudán y consideró que las medidas tomadas hasta el momento por la junta, como la liberación de los presos políticos y el levantamiento del toque de queda, son "pasos importantes para construir la confianza entre las partes".

También el embajador británico, Irfan Siddiq, se reunió con Hamdan Daqlo y explicó en su cuenta de Twitter que el objetivo del encuentro no es "apoyar o dar legitimidad" a la junta sino destacar "los pasos que Reino Unido desea que sean tomados para mejorar la situación en Sudán".

La principal petición de Siddiq es que no se recurra a la violencia y no se intente desalojar por la fuerza la acampada de los manifestantes junto a la sede de la comandancia de las Fuerzas Armadas en Jartum, donde hoy se han producido algunos incidentes.

Tropas del Ejército y de las Fuerzas de Apoyo Rápido trataron de eliminar las barricadas levantadas por los manifestantes y abrir las carreteras, pero finalmente se retiraron ante el rechazo de las miles de personas que permanecen en ese lugar.

En la sentada, donde muchos manifestantes pasan la noche, se celebran debates sobre los desarrollos de la situación, los jóvenes preparan comida en grandes ollas, además de té y café para repartir, y vendedores ambulantes ofrecen baterías solares para recargar los teléfonos móviles, galletas, chocolate y cepillos y pasta de dientes.

Aunque la junta ha asegurado que no va a desalojar por la fuerza la sentada, al mismo tiempo ha pedido en varias ocasiones la vuelta a la normalidad en las calles de Jartum, algunas de las cuales permanecen cortadas desde el día 6.

Tal y como pudo constatar Efe, vehículos del Ejército transitaron hoy cerca de la acampada y un uniformado advirtió a los manifestantes a través de altavoces que su permanencia en la calle después de la marcha de Al Bashir es una "provocación".

Sin embargo, el portavoz del grupo que lidera el movimiento de protesta, la Asociación de Profesionales Sudaneses, Taha Ozman, ha asegurado en una rueda de prensa que permanecerán hasta lograr todas sus demandas, como la formación de un "consejo soberano civil con participación militar limitada", que lidere el país en lugar de la junta.

También, pidió que sean sustituidos todos los altos cargos de la judicatura y que se informe a la opinión pública sobre el paradero de las figuras del régimen que fueron detenidas tras el derrocamiento de Al Bashir, incluido el propio mandatario.

El expartido gobernante ha pedido la liberación de todos sus líderes y miembros, sin ofrecer una cifra de los arrestados, y ha solicitado no ser excluido del proceso de transición, pero los militares han respondido que tendrán que esperar hasta la celebración de las primeras elecciones.