Diario Vasco

Kfer Hayarok , 21 feb .- Lejos de los despachos de Oslo, Madrid o Washington, en una escuela internacional al norte de Tel Aviv, unos 70 adolescentes de entre 16 y 18 años de todo el mundo "negocian" para resolver uno de los conflictos más longevos de la historia contemporánea, el palestino-israelí.

Al menos sobre el papel. En la realidad, "es muy complicado", coinciden los jóvenes españoles que participan en el proyecto, que este año cumple su tercera edición.

Después de abordar los asuntos más espinosos, firmaron un acuerdo de mínimos, ayudados por mediadores que les brinda el Centro de Resolución Leon Charney (filantrópico y asesor "entre bambalinas") del expresidente de EE.UU. Jimmy Carter).

"Me he dado cuenta de que hay muchas emociones dentro del conflicto", explica a Efe Sergio, de Guadalajara.

"Los palestinos y los israelíes tienen diferentes emociones" y además existen "mitos" que son transmitidos "de generaciones a generaciones", opina este joven, que valora que el papel de los internacionales, ajenos al conflicto, es "crear un espacio" entre esos mitos y aportar diferentes perspectivas.

Estos estudiantes de la Escuela Internacional del Mediterráneo Oriental procedentes de España, Honduras, Brasil, China, Afganistán, Rusia, Israel y Palestina, entre muchos otros -que suman hasta 18 nacionalidades- abordaron los frenos que han impedido la paz durante más de setenta años:

Las fronteras de Israel y el eventual Estado de Palestina, el futuro de los refugiados que causó la creación del Estado israelí en 1948 y la Guerra de los Seis Días de 1967 que dio inicio a la ocupación militar de los territorios palestinos que hoy continúa.

Quién se queda con los asentamientos judíos y bajo qué autoridad, la seguridad de la región y el gran escollo: qué se hace con Jerusalén, reclamada como capital por ambos, fueron los temas de debate.

"Creo que sí tiene solución, pero a muy largo plazo", considera Sergio, y apuesta por "educar a la sociedad" y hacer que israelíes y palestinos entiendan por lo que ha pasado el otro, con lo que Carla, crecida en Madrid pero natural de Honduras, se muestra de acuerdo y añade: "Tienen que aprender que el otro no les odia".

Eduardo, de madre ovetense, está satisfecho de formar parte del proyecto porque considera que este tipo de actividades "son importantes para construir una sociedad preparada para la paz", que es precisamente el fin que mueve a Tzili Charney, viuda de Leon Charney y al frente del centro que intenta mantener el sueño de su esposo: "llevar la paz a Oriente Medio", cuenta a Efe.

Aunque el grupo ha sido dividido en unos negociadores "generales" y en delegaciones israelíes y palestinas, también cuenta con representantes "reales" de los actores implicados: Cristel, una palestina de Ramala e Itai, un israelí de Ramat Hasharon.

Ella duda sobre la posible solución del conflicto a corto plazo y él pone sobre la mesa la responsabilidad de los ciudadanos en comunicarse, tratar de entenderse, mientras que ambos señalan la educación como uno de los principales problemas que alejan la paz.

"Los israelíes deberían tener una educación menos sesgada, para ser honestos, porque en el sistema educativo se habla de determinadas cosas desde un determinado punto de vista. Aprendes, no diría a odiar, pero sí a que no te guste el otro lado rápidamente. Creo que eso debería cambiarse", opina Itai, a lo que Cristel asiente.

"En la escuela te dan la perspectiva palestina, no la israelí. Son palestinos, saben por lo que han pasado y te muestran su punto de vista. Quizá la gente debería escuchar más antes de entrar en estas conversaciones y tratar de manejar (esto). Porque hay mucho (por cada parte)", concluye Cristel.

Después de largas reuniones y debates, los estudiantes exponen sus propuestas, que son analizadas por José Vericat, el representante en la región del Centro Carter, una organización orientada a la resolución de conflictos, la promoción de la democracia y los derechos humanos, entre otros objetivos.

Éste señala que son horas bajas para la paz, sin prácticamente referencias en la campaña electoral israelí para las próximas elecciones generales del 9 de abril.

"Es absolutamente esencial, en este caso, plantar las semillas en gente joven", dice Vericat.