Diario Vasco

Barcelona, 16 ene (EFE).- Científicos del centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, el Barcelonaßeta Brain Research Center, han identificado cambios cognitivos y cerebrales en las personas que empiezan a tener faltas de memoria subjetivas, las conocidas como "quejas de memoria", que suelen aparecer con la edad.

El estudio ha sido dirigido por el director científico del Programa de Prevención del Alzheimer de la Fundación Pasqual Maragall, José Luis Molinuevo, quien ha explicado que con la edad es normal percibir un declive en las capacidades cognitivas.

El estudio, que publica la revista Alzheimer's Research & Therapy, se ha centrado solo en personas mayores de 60 años que perciben un declive de sus capacidades cognitivas y que cumplen determinadas características relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar alzheimer, como la genética, el inicio de la aparición de las quejas o la confirmación de un allegado que también aprecia estos cambios, entre otras.

El trabajo se ha hecho en 2.670 participantes del Estudio Alfa, que tiene el objetivo de identificar las características fisiopatológicas tempranas de la enfermedad de Alzheimer para intentar prevenirla, y ha descubierto que algunas personas que perciben un declive en sus capacidades cognitivas presentan un menor volumen en áreas cerebrales que se afectan en este mal.

Las "quejas de memoria" son la percepción persistente que tiene una persona que siente que está sufriendo una disminución de su capacidad cognitiva, en comparación con su estado normal, y sin estar relacionado con una enfermedad aguda o un evento extraordinario en su vida.

Según Molinuevo, aunque es normal percibir un declive en la memoria y otras capacidades cognitivas con la edad, hay diferentes factores que afectan esta percepción subjetiva y que pueden estar asociados a un mayor riesgo de sufrir alzheimer.

Esta apreciación subjetiva no se detecta en los test cognitivos que se usan para diagnosticar la enfermedad, ya que los resultados que obtienen estas personas están dentro del rango de la normalidad.

Los 2.670 voluntarios que han participado en este estudio fueron divididos en tres grupos: el grupo sin quejas, formado por el 79 % de los participantes, y el grupo de personas que manifestaron tener quejas de memoria, el 21 % restante.

Los participantes fueron sometidos a varios test y a una resonancia magnética, lo que reveló que las personas que presentaban más de tres características asociadas a las quejas de memoria tenían una mayor atrofia cerebral que los otros participantes.

En concreto, observaron un menor volumen en áreas cerebrales que se afectan en la enfermedad de Alzheimer, como el hipocampo, el lóbulo temporal, el cerebelo y el precúneo.

También vieron que las personas con quejas de memoria cuyos allegados confirmaron estas quejas, obtenían peores resultados cognitivos y presentaban un volumen inferior en áreas cerebrales relacionadas con la enfermedad.

"Los hallazgos de este estudio abren la puerta a estratificar y acotar mejor a las personas que tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer", según Molinuevo, que asegura que "identificar características específicas en personas que perciben un declinar cognitivo podrá contribuir a una mejor determinación del riesgo de desarrollar en el futuro alzheimer".