Diario Vasco

Moscú, 14 ene (EFE).- Rusia y Japón siguieron manteniendo hoy posiciones irreconciliables en la cuestión de las islas Kuriles y no consiguieron avanzar ni un ápice en unas tensas negociaciones para tratar de resolver los problemas de la firma de un tratado de paz entre ambos países, pendiente desde el término de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Al término de sus conversaciones con su homólogo nipón, Taro Kono, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que Japón debe reconocer la soberanía rusa sobre las islas Kuriles.

El ministro ruso, que compareció solo ante la prensa, advirtió de que sin dar un paso en esa dirección,"es muy difícil esperar algún tipo de avance en otros asuntos".

"Hemos llamado la atención de nuestros amigos japoneses sobre el hecho de que los asuntos de la soberanía sobre las islas está fuera de discusión: es territorio de la Federación de Rusia", dijo el jefe de la diplomacia rusa.

Agregó que le hizo presente a Kono que en la legislación japonesa dichas islas se denominan " 'Territorios del Norte', algo que, desde luego, es inaceptable para Rusia".

Lavrov le manifestó a su colega japonés la preocupación de Moscú por las acciones de Estados Unidos para desarrollar su sistema global de defensa antimisiles en territorio japonés con el pretexto de "neutralizar la amenaza nuclear norcoreana".

"En la práctica, se trata de acciones que crean riesgos para la seguridad de Rusia y China,", subrayó.

El ministro ruso calificó de "indignantes" la declaraciones de un asesor de la jefatura del Partido Liberal Democrático de Japón, que lidera el primer ministro Shinzo Abe, acerca de que EEUU debiera estar interesado en que se firme el tratado de paz ruso-nipón porque "fortalecería el bloque para contener a China".

La parte rusa advirtió "muy seriamente de que este tipo de declaraciones son inaceptables", agregó.

Lavrov también se quejó ante Kono de las declaraciones "inadmisibles" que hizo Abe recientemente, en las que afirmó que un eventual traspaso de las islas "debe hacerse de tal manera que los habitantes rusos allí estén de acuerdo con la transferencia del control a Japón" de las mismas.

Por esas declaraciones Moscú citó la semana pasada al embajador japonés en Rusia, Toyohisa Kozuk.

"Hay algunos asuntos en los que tenemos diferentes enfoques, pero para ambas partes es necesario buscar puntos de coincidencia en las futura conversaciones", dijo a su vez a la prensa el ministro de Exteriores japonés.

Kono anunció que mañana los viceministros de Exteriores ruso, Igor Morgúlov, y japonés, Takeo Morin, celebrarán una ronda de consultas, y que no podía desvelar el contenido de sus conversaciones con Lavrov sobre la firma del tratado de paz.

"Ambas partes intercambiaron opiniones y expresaron su visión (del problema). Fue una conversación seria", se limitó a decir.

Indicó que el presidente ruso, Vladímir Putin, y Abe se reunirán el próximo día 22 durante la visita del primer ministro japonés a Rusia.

En 1956, la Unión Soviética y Japón suscribieron una declaración por la que reanudaron relaciones diplomáticas y establecieron las normas que las partes debían cumplir para la firma del tratado de paz.

El texto de la declaración señala que, primero, se firma el tratado de paz y luego se entregan a Japón Habomai y Shikotan, dos de las cuatro islas Kuriles, pero no dice en qué condiciones ni bajo qué soberanía quedan.

La declaración fue firmada y ratificada por los parlamentos de ambos países, pero al poco tiempo Japón y la Unión Soviética renunciaron, por distintos motivos, al cumplimiento del documento y no fue hasta el año 2000 cuando Moscú y Tokio volvieron a hablar de posibilidad de firmar un tratado de paz.

Lavrov reconoció que la búsqueda de un tratado de paz que satisfaga a los ciudadanos de ambos países "es una tarea difícil", aunque dijo que los dos "comparten la voluntad y la paciencia" para dar pasos hacia un entendimiento mutuo.

Al mismo tiempo, insistió en que Moscú y Tokio comprenden que es necesario "mejorar radicalmente la calidad" de sus relaciones "para poder debatir los asuntos más complejos".