Diario Vasco

Túnez, 14 ene (EFE).- El presidente de Túnez, Beji Caïd Essebsi, atacó hoy con dureza a la UGTT, principal sindicato del país, y aseguró que la huelga general del sector público convocada para el próximo jueves "es un riesgo que puede conducir al desastre".

En declaraciones con motivo de la celebración hoy del octavo aniversario de la revolución que acabó con la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali, el mandatario admitió, no obstante, que el pueblo tiene derecho a protestar por el deterioro de las condiciones de vida y del poder adquisitivo.

"Las demandas de las población para que se mejore la capacidad adquisitiva son legítimas y deben tomarse en consideración", afirmó Essebsi, quien lamentó la devaluación del dinar, que en 2018 perdió más del 20 por ciento de su valor.

"Todo experimento democrático lleva tiempo. Lo más importante es que suceda sin violencia. Muchos no recuerdan la historia y deben asegurarse de resolver esta crisis para salir adelante con el menor daño", agregó en referencia a la huelga.

La UGTT, grupo de presión con más de 800.000 afiliados esencial en la movilización de 2011 contra Ben Alí, exige un aumento del ocho por ciento para los funcionarios públicos, y menos jubilaciones anticipadas.

Su reivindicación colisiona con las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional, que ha exigido austeridad, recortes y aligeramiento del gasto público a cambio de un crédito por valor de 2.500 millones de euros concedido en 2017.

Essebsi también aprovechó para criticar de forma sutil al jefe del Gobierno, Yusef Chaheed, salido de las filas del partido laico "Nidaá Tunis", que el propio mandatario fundó en 2013 para evitar que la transición descarrilase.

Chaheed está enfrentado a Hafed Essebsi, hijo del mandatario y secretario general de la formación, que ha perdido en los dos últimos años más de la mitad de su representación parlamentaria por el pulso entre las distintas facciones.

Aún así, Essebsi quiso dejar abierta la puerta al optimismo de cara al futuro tras hacer balance de un proceso de transición que definió como modélico, a pesar de los fallos que ha tenido que sortear.

"A veces hay un exceso de libertades, además de la ausencia de límites. Aún así, este exceso es el menos malo. En nuestro enfoque democrático, es mejor tener un exceso de libertad que la ausencia total de libertad. Así, los sacrificios de la gente no se perderán", afirmó.

"Celebramos elecciones y redactamos una constitución. Y cualesquiera que sean las deficiencias de esta Constitución, es imposible revertir el proceso democrático por el que se conoce Túnez en todo el mundo ", subrayó el mandatario.