Diario Vasco

Copenhague, 14 ene (EFE).- El líder socialdemócrata sueco, Stefan Löfven, deberá negociar con los excomunistas para asegurar que su Gobierno rojiverde con apoyo del centroderecha prospera en el Parlamento y acaba con un bloqueo político de cuatro meses.

La exigencia de una negociación directa a cambio de concesiones planteada por el Partido de Izquierda, cuya abstención en la Cámara es necesaria para que Löfven sea elegido, hizo que el presidente del Parlamento, Andreas Norlén, retrasase hoy al miércoles la nominación del candidato y que la votación en la Cámara quede para el viernes.

Tanto Löfven como otros líderes reclamaron hoy a Norlén más tiempo, petición que aceptó aunque sin ocultar su desagrado por el retraso en un proceso que en Suecia suele durar apenas unos días, pero que esta vez se ha alargado en el tiempo por un resultado electoral muy reñido y por el papel del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD).

El bloque de izquierda de Löfven, cuyo partido fue el más votado, logró 144 escaños en las elecciones generales del 8 de septiembre, frente a 143 de la Alianza de centroderecha y 62 del SD, con el que nadie quiere pactar, a diferencia de lo que ocurre en el resto de países nórdicos con fuerzas de corte similar.

Tras no salir adelante en otoño en la Cámara dos proyectos de Gobierno en minoría del líder conservador, Ulf Kristersson, y de Löfven, este logró cerrar un acuerdo el viernes con centristas y liberales, que rompieron en la práctica la Alianza de centroderecha vigente desde 2004 para aislar a la ultraderecha sueca.

El acuerdo incluye reformas del mercado laboral y de la vivienda y recortes fiscales difíciles de asumir para las excomunistas, a los que por exigencia del centroderecha se deja "fuera de cualquier influencia política", como consta en el texto pactado.

Esa mención expresa fue calificada hoy de "inaceptable" y "absurda" por el líder de ese partido, Jonas Sjöstedt, quien recordó que son "absolutamente necesarios" para que Löfven sea elegido y aseguró que, si no hay cambios, votarían en su contra.

Sjöstedt resaltó no obstante que Löfven, de cuyo Gobierno fueron apoyo externo la pasada legislatura, es su candidato a primer ministro y que aceptan incluso que este negocie los presupuestos con el centroderecha, pero no la marginación total de los excomunistas, una exigencia de centristas y liberales.

Y si bien no aclaró qué concesiones pretende de Löfven, Sjöstedt resaltó que había habido contactos con él desde anoche y que usará los próximos días y horas para encontrar una solución.

En otra comparecencia Löfven había matizado el acuerdo asegurando que no impedía negociar con los excomunistas en otras áreas y con palabras de comprensión para sus antiguos aliados, a la vez que señalaba que el pacto era el único posible para aislar al SD.

Tanto centristas como liberales no se opusieron hoy a que Löfven haga alguna concesión al Partido de Izquierda, siempre que no afecte al acuerdo, lo que parece allanar el camino hacia una solución.

Si Löfven no lograse persuadir a los excomunistas, Kristersson tendría otra oportunidad, aunque debería convencer a centristas y liberales de que apoyen un Gobierno que depende del SD para tener mayoría y recomponer además la maltrecha unidad de la Alianza.

Tanto él mismo como su homóloga democristiana, Eva Busch Thor, han hablado estos días de "traición" y "error histórico" que pone fin, al menos a nivel nacional, a la Alianza, un diagnóstico con el que también coincide el líder del SD, Jimmie Åkesson.

Åkesson reiteró hoy que el acuerdo del viernes es una evolución "natural" y el primer paso para la creación de un bloque conservador que incluiría a su partido, democristianos y conservadores, una idea desechada en público por estas dos últimas formaciones, aunque funcione ya en algunos ayuntamientos del sur de Suecia.

Si ninguna de las dos votaciones restantes para elegir primer ministro sale adelante, Suecia se vería abocada a unas elecciones extraordinarias, algo que no ocurre desde hace medio siglo.