Diario Vasco

Londres, 14 ene (EFE).- El exministro de Exteriores del Reino Unido Boris Johnson afirmó hoy que cualquier intento de tratar de frustrar el "brexit" supondrá traicionar a los británicos que apoyaron la retirada de la Unión Europea (UE).

En unas declaraciones a la radio LBC de Londres, Johnson, fuerte defensor de una retirada dura de la UE -sin acceso a la unión aduanera ni al mercado único-, dijo estar al tanto de los posibles intentos de algunos diputados de frustrar el "brexit" o la salida del Reino Unido del bloque europeo.

"No creo que eso pueda hacerse. Creo que estaríamos realmente jugando con fuego. Creo que el pueblo se sentirá traicionado. Y creo que sentirá que ha habido una gran conspiración", agregó.

El dominical "The Sunday Times" reveló ayer que un grupo de diputados en la Cámara de los Comunes prepara una trama para tomar el control legislativo del proceso del "brexit" si los Comunes rechazan mañana el acuerdo negociado entre Londres y Bruselas.

De acuerdo con ese rotativo, el grupo, encabezado por el conservador Oliver Letwin, quiere forzar un cambio en el protocolo parlamentario de manera que los diputados, y no solo el Gobierno (Ejecutivo), puedan definir la agenda de trabajo y el calendario del Parlamento, lo que les daría más voz sobre el proceso del "brexit".

Johnson -que hizo campaña a favor del "divorcio" europeo en el referéndum de 2016- añadió que "el acuerdo será rechazado" y reconoció "que, posiblemente, haya algunos colegas (conservadores) que tengan miedo de la idea de que, tal vez, no haya 'brexit' como resultado de una votación en contra (del pacto)", por lo que pueden apoyarlo en la votación de mañana.

Se espera que la primera ministra británica, Theresa May, pierda mañana por la tarde la votación por el descontento de muchos diputados conservadores a la salvaguardia contenida en el documento pensada para evitar una frontera entre las dos Irlandas.

Muchos diputados rechazan la salvaguarda porque temen que esa cláusula deje atado al Reino Unido a las estructuras de la UE en contra de su voluntad, en caso de que Londres y Bruselas tarden más años de lo esperado para sellar un acuerdo comercial y de seguridad entre ambas partes durante el periodo de transición -del 29 de marzo de 2019 a finales de 2020-.