Diario Vasco

Lima, 14 ene (EFE).- Una enorme inundación de aguas fecales, que llegó a tener una altura de 1,5 metros, en el distrito más grande de Lima, San Juan de Lurigancho, ha dejado 2.000 personas damnificadas y 138 heridos, según informaron hoy representantes de Defensa Civil.

"Existen 2.000 damnificados, que abarcan cuatro manzanas y cuatro cuadras. La gran parte afectada es la cuadra frente al centro comercial Tottus, que abarca tres cuadras de profundidad", informó el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Jorge Chávez, a RPP Noticias.

La emergencia se produjo ayer, domingo, en varios sectores de San Juan de Lurigancho por el exceso de restos en una tubería de desagüe de la empresa de saneamiento Sedapal, que arrojó aguas pestilentes en zonas residenciales.

En algunos puntos, el agua con restos fecales alcanzó una altura de 1,5 metros, lo que dejó a algunas casas completamente inundadas.

Durante las últimas horas, los bomberos, la policía y personal de vigilancia del distrito trabajaron en rescatar a los vecinos que quedaron atrapados en sus casas y los llevaron a unos refugios instaladas por la municipalidad.

Chávez informó que al menos 60 personas fueron evacuadas en las últimas horas.

Asimismo, 138 personas fueron atendidas en los puestos médicos instalados por el ministerio de Salud, mientras que cinco personas necesitaron ser trasladas a un hospital, aunque ninguna presenta gravedad, reportó el jefe de Indeci.

"Hemos tratado de convencer a la población, pero un 70 % de las personas no ha querido salir de sus viviendas. Les hemos proporcionado iluminación y custodia por parte de la Policía, atención médica, alimentaria y por parte de Sedapal también", agregó Chávez.

Ante la emergencia, en plena temporada de verano, Defensa Civil distribuyó agua potable a un millar de personas en San Juan de Lurigancho, un distrito con casi un millón de habitantes, debido al corte del servicio de agua para ejecutar las reparaciones necesarias.

En tanto, la ministra de Salud, Zulema Tomás, informó que cuando se remueva todo el aniego, se hará una remoción del barro y se fumigará casa por casa para evitar posibles infecciones.

Tomás le pidió a la población que se retire del lugar porque si continúan en contacto con las aguas servidas pueden sufrir enfermedades digestivas y respiratorias.

"Todo lo que está contaminado tendrá que ser desechado", declaró la ministra de Salud.