Diario Vasco

Alicante, 14 ene (EFE).- El único acusado de matar de dos balazos a María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de Caja Mediterráneo (CAM) Vicente Sala, actuó para "vengarse" de su suegra por los agravios en los negocios familiares tanto a su esposa como a las otras dos hermanas.

Así lo cree la acusación particular que representa al único hijo varón y primogénito de la fallecida y del expresidente de CAM, Vicente Sala Martínez, según pone de manifiesto el auto difundido hoy en el que se decreta la apertura de juicio por un jurado contra Miguel López, casado con una de las hijas de la víctima.

El auto del juez instructor número 7 de Alicante, José Luis de la Fuente, da cuenta de la posición de las tres partes personadas: la acusación particular que ejerce el primogénito, la fiscalía y la defensa.

La fiscalía y la acusación piden 24 años y medio para López por los delitos tenencia ilícita de armas y asesinato con alevosía de la viuda del expresidente de CAM Vicente Sala, que tenía cuatro hijos: Vicente, Antonia, Eva Fuensanta (mujer del único acusado) y Mar.

Según el auto, facilitado a Efe, la acusación del hijo primogénito considera que López, junto con su esposa y sus dos cuñadas, mantenía una batalla feroz contra la víctima por el poder en las empresas y por el dinero familiar.

Incluso, señala que algunas de las personas involucradas califica esas tensiones de "guerra" y que la propia víctima escribió en sus anotaciones personales "¿qué más daños nos pueden hacer?".

Según su parecer, el conflicto familiar alcanzó un punto crítico el 19 de septiembre de 2016, dos meses y medio antes del crimen, cuando la junta general de socios con los votos de María del Carmen Martínez, que ejerció la "acción de oro", cesó a la esposa de López de su cargo de consejera de la empresa 'Samar Internacional SL', una compañía que facturó casi 240 millones de euros en 2016.

El primogénito considera que su cuñado veía a su madre como el obstáculo que lo separaba de la fortuna de su mujer y que su muerte supondría tanto para su esposa como para sus otras dos hermanas que pudieran tomar las riendas del control inmediato de la empresa Compañía Española de Resinas SL, cuyo patrimonio solo en inmuebles se cifra en más de 30 millones de euros.

Para la acusación particular, López también sentía peligrar su propio cargo al frente del concesionario de vehículos Novocar (en cuyo lavadero ocurrió el asesinato) ya que su suegra tenía el 70 por ciento del derecho de voto y podría cesarlo en cualquier momento.

Recuerda, además, que el acusado tuvo "choques" con su suegra, que la increpó y gritó en presencia de personas ajenas a la familia e, incluso, que los hijos de López expresaron su animadversión a la abuela y la presionaron con mensajes en los que le calificaban de "falsa" y "maldita zorra".

Todos estos elementos sustentan, según el abogado de Vicente Sala Martínez, que López decidiera eliminar "de una vez y para siempre esos peligros y vengar los (supuestos) agravios a su mujer".

Y que tras la junta del 19 de septiembre de 2016 adoptara medidas de seguridad y comenzara a planificar el crimen contra su suegra, a la que veía como una "déspota", una "tacaña", con una "actitud clasista" y que hacía las cosas "sin contar con nadie y con altivez".