Diario Vasco

Washington, 13 ene (EFECOM).- La sorpresiva salida de Jim Yong Kim del Banco Mundial (BM) supone un importante desafío para el presidente estadounidense, Donald Trump, muy crítico con el multilateralismo y quien deberá nombrar a un candidato que sea respaldado por el resto de la comunidad internacional.

Instaurado en 1944, junto con su institución hermana, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de los acuerdos de Bretton Woods, la tradición establece que es Estados Unidos (EEUU) quien nombre al presidente del BM mientras que Europa escoge al del Fondo.

"Creo que desde luego, y siguiendo con la tradición, EEUU nominará a un candidato. Aunque preveo muy incierto saber qué ocurrirá en esta ocasión (...) dado que este presidente (Trump) no es terriblemente popular entre el resto de país", explicó a Efe Scott Morris, ex funcionario del Tesoro estadounidense e investigador del Center for Global Development (CGDEV).

La tarea no será fácil ya que el BM, bajo la dirección de Kim, se ha convertido en una de las "puntas de lanza" del combate contra el cambio climático y el calentamiento global, cuestiones ante las que Trump ha mostrado un beligerante escepticismo pese a las evidencias empíricas.

De hecho, el mandatario anunció la retirada de EEUU del Acuerdo del Clima de París poco después de llegar a la Casa Blanca, una medida severamente criticada por socios y aliados, al asegurar que es un desastre para los intereses de su país.

El Banco Mundial es, asimismo, unO de los cimientos del sistema multilateral, algo también objeto de reiterados ataques por parte del magnate neoyorquino; y la institución ha aportado cientos de millones de dólares en préstamos para el desarrollo de China, que considera Pekín como su gran adversario global.

Por ello, la salida tres años y medio antes de lo previsto del surcoreano y nacionalizado estadounidense Kim, designado por el exmandatario Barack Obama (2009-2017), genera un importante vacío diplomático y obliga a Trump a dar un paso al frente.

Para Morris, esta situación supone un "verdadero desafío" para la Administración estadounidense.

"Podría ser un problema real que por primera vez en la historia el candidato de EEUU sea rechazado por el BM, por lo que exige un grado de aperturismo mental por parte de Washington para escoger con cuidado su candidato que sea aceptable por el resto de países", afirmó el experto.

Es de prever, además, que como ocurrió durante la selección de Kim aparezcan otros candidatos que pongan en entredicho el acuerdo tácito entre EEUU y Europa con el argumento de exigir mayor representación de los mercados emergentes, aunque lo más probable es que el resto de países aguarde a la propuesta de Trump.

Entre los nombres que se han comenzado a escuchar destaca Indra Nooyi, india-estadounidense y ex consejera delegada de PepsiCo, que ofrece la opción a Trump de nombrar a la que sería la primera mujer al frente del BM, sin provocar revuelo internacional.

En 2012, ya se presentaron la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala y el colombiano José Antonio Ocampo, que podrían volver a intentarlo, y ya han comenzado a conocerse otros posibles candidatos no estadounidenses, como la indonesia Sri Mulyani.

Este miércoles, el Directorio Ejecutivo del organismo se reunió y estableció el proceso para la elección de quien sucederá a Kim, con la recepción de candidaturas entre el 7 de febrero y el 14 de marzo.