Diario Vasco

Sevilla, 13 ene (EFE).- La hinchada bética abarrota las gradas del Benito Villamarín y convierte el estadio en una cadera que contrasta con la fría noche sevillana, en la que se disputa el partido entre el equipo verdiblanco y el Real Madrid, de la decimonovena y última jornada de la primera vuelta de LaLiga.

Pese al frío y a la tardía hora del partido en esta noche de domingo, el Villamarín, con una capacidad que ronda las sesenta mil localidades, registra una gran entrada ya que sólo los abonados béticos con derecho a asientos se aproximan a los cincuenta mil.

A la siempre atractiva presencia del Real Madrid en un partido, en esta ocasión se suma el que el conjunto que entrena Quique Setién, de vencer, consolidaría su sexta plaza en la tabla en el ecuador del torneo y se quedaría a un solo punto de la quinta posición, la que precisamente tiene el equipo del argentino Santiago Solari.

Otro dato que despierta interés es la presencia en el estadio del joven mediapunta Diego Lainez, una de las joyas del fútbol mexicano contratado por el Betis procedente del América de su país y que llegó el sábado a Sevilla para ponerse a las órdenes Setién.

La bienvenida al mexicano contrasta con la presencia en el Villamarín del exbético Dani Ceballos, a quien muchos aficionados verdiblancos reprochan las maneras que tuvo en su salida del club donde se formó para fichar por el Real Madrid.