Diario Vasco

San Juan de Marcona , 13 ene .- El Dakar 2019, el más corto de su historia con diez etapas en Perú, conserva la dureza de sus anteriores ediciones más largas, al llegar a su ecuador con 87 abandonos en las cinco etapas que se han disputado por el desierto peruano desde que la caravana partió de Lima el 7 de enero.

A la jornada de descanso del rally, que se celebró en Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú, llegaron 388 participantes de los 541 que comenzaron el rally, así como 247 vehículos de los 334 que estuvieron en la salida.

En el transcurso de la primera parte de la carrera abandonaron 31 coches, 32 motos, 9 camiones, 8 quads, 6 UTV (vehículos utilitarios todoterreno).

El promedio de abandonos está ligeramente por encima de las ediciones pasadas, cuya duración alcanzaba las catorce etapas en lugar de las diez de la vigente versión.

Sin embargo, 30 de los 87 vehículos solicitaron acogerse a la categoría de "semimaratón", con la que pueden volver a la caravana desde la sexta etapa, que se celebra este domingo.

Se trata de una clasificación independiente creada este año por la organización del Dakar para que los coches y camiones que abandonen el rally en la primera parte de la competición puedan tener más días de carrera, aunque sin opción a ganarla.

Con ello se busca que los participantes de estas dos categorías puedan rentabilizar mejor la fuerte inversión que hacen para correr el Dakar, cuyas inscripciones cuestan unos 25.000 euros para los coches y unos 40.000 euros para los camiones.

Dentro de ese grupo está el argentino Orlando Terranova (Mini), que abandonó el Dakar en la segunda etapa a causa de un fuerte dolor lumbar.

También intentarán volver a la ruta Jacques Barrón y su hijo Lucas Barrón, primer participante del Dakar con síndrome de Down, cuyo UTV dijo basta en el momento que se disponían a subir a Duna Grande, la duna más alta de Perú, con 1.693 metros de altitud.

Ni en las motos ni en los quads hay segundas oportunidades, por lo que un buen número de pilotos dijeron adiós con apenas unos pocos kilómetros transitados.

Así le ocurrió al español Joan Barreda (Honda), siempre favorito para llevarse el triunfo en motos, pero que esta vez se equivocó al adentrarse en un barranco del que le fue imposible salir hasta que llegó un helicóptero para rescatarlo.

También se quedó fuera de concurso el portugués Paulo Gonçalves (Honda), quien sufrió un fuerte accidente en la quinta etapa que le provocó un traumatismo craneal y una posible fractura de mano.

Otra baja destacada fue la del italiano Nicola Dutto, el primer piloto parapléjico que corre el Dakar en motos, al que la organización no le permitió continuar tras no haber completado la cuarta etapa junto a sus tres mochileros españoles Pablo Toral, Julián Villarrubia y Víctor Rivera.

De la tercera etapa no pudo pasar Gianna Velarde, la primera peruana que corría el Dakar en motos, tras una caída que aparentemente le dejó la moto sin dirección.

Un fallo eléctrico en el motor dejó igualmente sin poder seguir a la española Sara García, una de las dos mujeres que este año competían por primera vez en la categoría de los "originales", donde los pilotos van solos, sin ayuda de mecánicos una vez que terminan cada etapa.

El tercer día, el más duro sobre las dunas peruanas hasta el momento, fue igualmente el último para el español Daniel Albero, el primer participante diabético del Dakar, al que la fiebre y un resfriado mermaron su capacidad física para afrontar el resto del recorrido.

Según muchos competidores, lo más duro del Dakar 2019, que se celebra íntegramente en Perú, está todavía por venir en las cinco últimas etapas, una seguidilla de jornadas sobre las dunas que aún pueden reducir más el número de vehículos que logren cruzar la meta de Lima este jueves 17.