Diario Vasco

Madrid, 13 ene (EFE).- Una innovadora tendencia ambiental se abre paso en España con la irrupción de empresas que convierten el sempiterno plástico de botellas cuya vida de otro modo podría alargarse unos 500 años, en hilos y filamentos para confeccionar zapatillas sostenibles sin contaminar el aire.

"Que la única huella sea la que dejes al pisar un charco con tu calzado sostenible", defiende en declaraciones a EFEfuturo la emprendedora Olga Orellana, portavoz de la empresa emergente española Doly, que acaba de lanzar su primera línea de negocio consistente en unas zapatillas fabricadas a partir de material reciclado procedente de PET de botellas de plástico, con un diseño muy cuidado y estético.

Para la fabricación de un solo par de estas zapatillas se requieren 22 botellas de 33 centilitros, cuyo plástico PET muy habitual en envases de bebidas y el ámbito textil es sometido a un innovador proceso de transformación destinado a su reutilización con un fin distinto al inicial, más sostenible, explica Orellana.

Según los datos, la industria del calzado es una de las más contaminantes: en su proceso productivo se emplean habitualmente de forma abusiva productos químicos muy nocivos como pegamentos, disolventes y resinas altamente tóxicas, además de un excesivo uso de materiales plásticos.

A ello se añade un serio problema laboral: gran parte del calzado en el mundo se fabrica en países con legislaciones de escaso rigor que permiten vulnerar derechos de los trabajadores y la seguridad en las fábricas.

Al año se producen más de 20.000 millones de pares de zapatos, de acuerdo a informes; teniendo en cuenta que la fabricación de un solo par tradicional emite de media algo más de una decena de kilogramos de CO2 a la atmósfera, no hay duda de los devastadores estragos de este sector para el medio ambiente.

Los expertos calculan que cada año son vertidos al mar unos ocho millones de toneladas de plástico. De hecho, este año la palabra microplástico, la voz que designa los pequeños fragmentos de ese material presentes en una enorme variedad de productos ha sido elegida palabra del año por la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y la entidad BBVA.

Las zapatillas Doly han sido diseñadas de tal manera que es sencillo extraer las piezas sin que haya restos de pegamento por lo que ese material puede ser recuperado y tras un nuevo proceso de triturado y extrusión de hilo obtener una nueva generación de material reciclado que podrá recuperarse y reutilizarse casi infinitas veces, explica su responsable.

Por cada tres zapatillas usadas que devuelve un cliente en el marco del programa "Loop Closers" se obtiene material suficiente para dar vida a otro nuevo par, explica Orellana.

Esta segunda generación de material reciclado aumenta su vida útil inicial un 200 por cien y prolonga la posibilidad de uso de un calzado que apenas necesita renovarse por desgaste, evitándose nuevos residuos.

En el mundo español del calzado no contaminante los clásicos hasta ahora han sido empresas como El Naturalista, surgida en 2003 en La Rioja y centrada en el zapato sostenible, o Ecoalf, creada en 2012, y que además de confeccionar zapatillas ecológicas también fabrica ropa con redes de pesca y residuos extraídos del mar.

"Donde otros ven basura, nosotros vemos materia prima de alta calidad"; éste es el lema de Javier Goyeneche, fundador de Ecoalf, una compañía inmersa en proyectos tan innovadores como el de recuperar botellas de plástico del Mediterráneo con el apoyo de pescadores que depositan la basura en contenedores de puertos y barcos.

Además de plástico reciclado, Ecoalf también utiliza algas, neumáticos o café para fabricar sus productos.

También mirando al mundo de los pies, otra empresa española, la asturiana Suela elabora zapatos sostenibles con ligerísimo corcho de alcornoque, el mismo que se utiliza con el vino y que permite que este calzado se use también en pleno invierno al absorber bien la humedad.