Diario Vasco

Lisboa, 13 ene (EFE).- Justo un año después de su elección como cabeza del Partido Social Demócrata (PSD) portugués (centro-derecha), Rui Rio está contra las cuerdas dentro de su propia formación, donde crecen las voces críticas con su dirección y los desafíos para que convoque primarias.

Si el 13 de enero de 2018 celebraba su victoria en los comicios para suceder a Pedro Passos Coelho en el PSD, un año más tarde la continuidad de Rio (Oporto, 1957) es incierta y ya cuenta incluso con un rival manifiesto que quiere disputarle la dirección del partido.

El exlíder parlamentario Luís Montenegro se erigió como rostro de las voces críticas y citó a los medios el viernes para desafiar a Rio: le pidió que convoque primarias y se mostró disponible "de inmediato" para presentar su propia candidatura.

Montenegro, de 45 años, ya era visto como un posible sucesor de Passos Coelho por sus simpatizantes en las últimas primarias, pero decidió no avanzar con una candidatura y dejar la elección entre Rio y el ex primer ministro Pedro Santana Lopes.

Rio logró imponerse con el 54 % de los votos y asumió el reto de reflotar un partido al que, a pesar de ser la segunda fuerza política del país y la referencia del voto de derechas, los sondeos no auguraban posibilidades de vencer unas elecciones ante un Partido Socialista que le aventajaba en más de diez puntos.

Un año después de su elección y con dos citas con las urnas en los próximos diez meses -europeas en mayo y generales en octubre-, la situación del PSD no ha mejorado: la última encuesta, de esta misma semana, le otorga sólo el 24,1 % de los votos, frente al 37 % de los socialistas.

Con la formación encaminada hacia la derrota, dentro del PSD han crecido los partidarios de un cambio de liderazgo a pesar de la cercanía de los procesos electorales.

Voces críticas dentro del partido y analistas políticos del país coinciden en que uno de los errores de Rio ha sido no saber posicionarse como adversario del primer ministro socialista, António Costa, que sería su rival a batir en las próximas elecciones.

Las críticas de Rio a Costa han sido contadas en los últimos doce meses, y Montenegro incluso le acusó esta semana de tratar al Partido Socialista con "complacencia" y "condescendencia" y de convertirse en un "bastón" en el que el primer ministro se apoya.

El líder del PSD también ha mantenido una presencia mediática limitada, inferior a la de otros líderes partidarios que, a diferencia de él, cuentan con asiento en el Parlamento y tienen su comparecencia semanal asegurada.

Las distancias se amplían todavía más con Costa, que, ya en precampaña electoral, esta semana ha multiplicado ante las cámaras su apuesta por la inversión pública, especialmente durante dos actos sobre la ampliación del aeropuerto de Lisboa y de la red de metro de la capital.

Aunque no ha trascendido información de forma oficial, la prensa portuguesa asegura que dentro del partido ya se han conseguido las firmas necesarias para destituir al presidente y forzar elecciones primarias.

Si finalmente se convocan los comicios, Montenegro podría no ser el único rival de Rui Rio: el diputado Miguel Morgado admitió el jueves que estudia avanzar con una candidatura en unas posibles elecciones.

Rio fue alcalde de Oporto entre 2002 y 2013 y anteriormente había sido secretario general del PSD entre 1996 y 1997, bajo el liderazgo del actual presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, y vicepresidente con José Manuel Durão Barrosso (2002-2004), Pedro Santana Lopes (2004-2005) y Manuela Ferreira Leite (2008-2010).