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Redacción Internacional, 8 dic (EFE).- El abogado canadiense John Peters Humphrey es el héroe desconocido que hizo posible la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, cuya defensa tiene a muchos otros pioneros.

JOHN PETERS HUMPHREY

El abogado canadiense John Peters Humphrey es el gran héroe desconocido que hizo posible la existencia de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU tal y como es conocida hoy en día.

Aunque Humphrey fue el individuo que redactó el primer borrador de la declaración, reflejando su visión de la necesidad de proteger minorías y los derechos económicos y sociales en contra de la opinión de las grandes potencias, incluida Canadá, su nombre casi desapareció hasta 1998.

Durante 50 años, la historia oficial defendió que la Declaración Universal de Derechos Humanos fue obra del diplomático francés René Cassin, quien en 1968 recibió el Premio Nobel de la Paz por su supuesta autoría.

La realidad es que Cassin sólo fue el receptor del borrador redactado por Humphrey, el primer director de la división de Derechos Humanos de la ONU, al que añadió y modificó algunos párrafos antes de entregarlo para su discusión en las Naciones Unidas.

Pero la incomodidad de Canadá con la declaración, a la que se opuso inicialmente, y el interés de Francia por potenciar su imagen, forzó a Humphrey a permanecer anónimo durante medio siglo.

Incluso en 1988, cuando un académico descubrió el primer borrador de la declaración escrito con el puño y letra de Humphrey y se dispuso a publicarlo, el Gobierno francés presionó a Canadá para mantener oculto el papel del abogado canadiense y no perjudicar la imagen de Cassin.

El verdadero papel de Humphrey como uno de los fundadores del sistema moderno de derechos humanos y redactor de la declaración sólo empezó a ser conocido públicamente en 1998, tres años después de su muerte, cuando el histórico líder sudafricano Nelson Mandela desveló en Ottawa un monumento en memoria del abogado canadiense y le rindió tributo como defensor de los derechos humanos.

CHICO MENDES

Francisco "Chico" Mendes, cauchero, activista, político e incansable defensor de la Amazonía, consiguió con su lucha la creación de reservas forestales en el mayor pulmón del mundo, uno de los mayores legados ambientales para Brasil, que vuelven a estar amenazados con el presidente electo, Jair Bolsonaro.

El 22 de diciembre, cuando se cumplen 30 años de su asesinato, Mendes es recordado por su incansable defensa del medio ambiente y por ser el mayor héroe y mártir en la defensa de la Amazonía.

El líder ecologista consiguió frenar proyectos de deforestación financiados por bancos extranjeros y apoyados por el agronegocio.

También es recordado por impulsar, a mediados de los años 80, la creación de reservas forestales que garantizaran el sustento de las poblaciones que habitan en el pulmón del mundo.

Este proyecto fue rebatido fuertemente por los latifundistas de la época por considerarlo una amenaza para sus negocios, ya que, con la creación de las reservas, esas tierras no podrían ser aprovechadas para la agricultura y la cría del ganado.

Pese a haber comenzado a implementar las primeras reservas forestales en 1988, Mendes no logró ver finalizado el proyecto tras ser asesinado a tiros en su casa, a los 44 años.

Las reservas forestales, conocidas actualmente como unidades de conservación, suman 250 millones de hectáreas en todo Brasil.

Además de reservas indígenas igualmente preservadas ya garantizadas por la constitución, hay otros cientos de zonas reclamadas por diferentes etnias que aún continúan a la espera de ser debidamente delimitadas, un impás que según los propios indios y las ONG favorece la violencia en el campo.

LUTHER KING

Cuando se cumple el 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el legado del reverendo estadounidense Martin Luther King (1929-1968) está más vigente que nunca porque, como él mismo decía, "la injusticia en cualquier sitio es una amenaza para la justicia en todas partes".

Poco antes de su asesinato, cuyo cincuenta aniversario se cumplió el pasado mes de abril, este activista ya advertía en uno de sus discursos de que la lucha social en Estados Unidos había pasado de ser una defensa de los derechos civiles a una por los derechos humanos.

Esta constatación le condujo a librar una campaña contra la pobreza que no llegó a concluir.

King fue el hombre que enseñó a los descendientes de los esclavos negros que ellos también podían aspirar al sueño americano, y después de muerto se erigió en un mito mundial.

Su mítico discurso "I have a dream" (Tengo un sueño) durante la marcha en Washington de agosto de 1963 proporcionó el impulso definitivo al movimiento por los derechos civiles que todavía dividía a EE.UU. en aquel momento, y al mismo tiempo se convirtió en símbolo de la lucha por las libertades en todo el mundo.

La no violencia de este pastor le valió críticas y al mismo tiempo reconocimientos, como el Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado en 1994.

RIGOBERTA MENCHÚ

La Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, una mujer indígena que sobrevivió al conflicto armado que asoló Guatemala durante 36 años, recorre el mundo para denunciar la violación a los derechos humanos que ella misma ha sufrido.

Nacida el 9 de enero de 1959 en una pequeña aldea de Quiché, entre las montañas y las fincas de la costa sur del país, Menchú sufrió desde niña la discriminación, el racismo y la explotación. Su tierra fue una de las más azotadas por la guerra.

Hija de un activista y de una partera, Menchú trabajó desde muy pequeña para ayudar a su familia a salir de la miseria y sobrevivir a la guerra. Con solo cinco años aprendió la dureza de trabajar en un campo de café. En el camino perdió a al menos dos hermanos y a sus padres.

Todo eso la marcó y la forjó como una gran líder de los pueblos indígenas, en un paladín en pro de los derechos humanos, como ella mismo contó en el libro "Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia".

Producto de la miseria y de la desigualdad social -un caso ilustrativo de marginación por ser "maya y mujer", como ella misma dice-, Menchú se sobrepuso al genocidio y a la crueldad. La defensa de los derechos de los suyos, incluso cuando tuvo que exiliarse en México en la década de los 80, la convirtió en 1992 en la primera mujer indígena en ganar el Premio Nobel de la Paz.

Después de fracasar en dos ocasiones por ser la presidenta del país, sigue alzando la voz contra el militarismo, la violencia, la discriminación, la exclusión y la corrupción.