Diario Vasco

Marbella , 8 dic .- La banda de rock Devils in the sky, conformada en su mayoría por chicas, en solo un año ha conseguido pasar de participar en un festival en Marbella (Málaga) a grabar en los estudios londinenses de Abbey Road, donde han grabado The Beatles, Amy Winehouse o Pink Floyd.

Sus miembros, cinco chicas y un chico de entre 9 y 16 años, forman parte de una escuela de rock cuyos talentos se han encontrado para crear una banda que ya ha editado un disco con tres temas propios y ha grabado dos videoclips.

El próximo será "Respect", realizado en Londres, un tema que mezcla rap y metal y que habla "sobre el respeto a las distintas razas y culturas", ha comentado a Efe María Lobato, vocalista de 13 años.

Se presentará este diciembre "en directo y en internet", agrega Sara Rodríguez, de 16, y que pone voz a los temas junto a su compañera.

El éxito del grupo ha surgido tras participar en el festival San Pedro Rock en 2017, y en tan solo un año han editado varias canciones y contado con la colaboración de Andreas Lutz, cantante de Ofunkillo, para "Something to say", una canción que denuncia el acoso escolar.

El director de la escuela Rock Factory, Rafa Reyes, no tardó en ver el talento de los miembros de lo que hoy es Devils in the sky: "Juntamos a unos niños para tocar y surge este bombazo, esta sincronización entre ellos; tienen un gran talento".

La oportunidad de grabar en Abbey Road ha llegado cuando el grupo se presentó a un concurso lanzado por el productor estadounidense Shaun Barrowes, cuyo premio era grabar una canción en directo y un videoclip.

Devils in the sky no ganó, pero el técnico propuso grabar gratis en un hueco de la agenda, ha destacado a Efe Reyes.

Con influencias musicales dispares, esta banda conformada en su mayoría por chicas tiene como referentes a iconos del rock como AC/DC, Muse, ZZ Top o Pink Floyd, pero sus componentes también beben del flamenco, el blues, el soul y el pop.

"Queremos que sea una tendencia", dice sobre el rock, que "se escucha menos", Lluvia Serrano, bajista del grupo de 15 años.

"Queremos que lo escuche más gente", hacerlo "más popular", añade Julia Muñoz, guitarrista de la misma edad.

"Motiva seguir con esto, no dejar de lado la buena música; el reguetón no fomenta nada bueno, ni educativo", ha agregado.

"El ritmo es siempre igual y pega", ha puntualizado Blanca Samper, de 11 años, y que lleva cuatro rasgando las cuerdas de la guitarra, instrumento que aporta las melodías que profundizan con sus potentes voces.

Mientras, Sergio Rodríguez, de tan solo 9 años, es el encargado de llevar el ritmo a golpe de batería, que toca desde que tenía 4, además de ser seguidor de Muse o Metálica.

La experiencia la tildan como "increíble" o "muy loca y repentina", pero la palabra más repetida por estos jóvenes que desean dedicarse a la música mientras la compaginan con sus estudios es la de "shock".

Su próximo objetivo es tocar en el festival Viña Rock.

"Grabar en la sala donde ha tocado Sam Smith o se han grabado versiones originales es un privilegio, no todo el mundo puede estar ahí", ha concluido Sara Rodríguez entusiasmada.