Diario Vasco

Sevilla, 8 dic (EFE).- El escritor Fernando Martínez Laínez, que ha publicado la segunda novela de la trilogía que dedicará a los tercios españoles en la primera mitad del siglo XVII, ha dicho a Efe sobre este periodo que "la Leyenda Negra fue un arma de guerra, ante la que España se defendió tarde y mal".

"La batalla" (Ediciones B) es la segunda entrega de esta trilogía, centrada en la batalla de Nördlingen (Alemania), que sucede a "Las Lanzas", dedicada a Breda, y que será culminada con una tercera obra que, según el autor, "podría culminar" con la batalla de Rocroi, una derrota española "que los franceses exageraron mucho, con esa habilidad que tienen para simplificar las cosas a su favor".

"España se consideraba tan poderosa que, quizás con cierta arrogancia, consideró que la propaganda hisponófoba no le afectaba demasiado; y eso propició una imagen del país que aún sigue pesando en buena parte de Europa y de Estados Unidos", ha dicho para añadir que "la Leyenda Negra por antonomasia es la española, por persistente y porque otros países también la han tenido pero han acabado difuminándola".

"El caso de España, además, tiene una particularidad y es que somos los propios españoles, muchos de los cuales se han creído esa leyenda, los que nos hemos empeñado en insistir en que fuimos más malos que nadie; es algo que tiene que ver con nuestro temperamento y con el hecho de que España sea un país dividido, lo que propicia esa visión negra", cuando, según el autor, esa leyenda "siempre fue un arma de los enemigos de España".

Y enemigos tuvo muchos España durante la Guerra de los Treinta Años: "Estaba enfrentada a medio mundo, y como en cualquier guerra generalizada también se empleó la propaganda", en este caso para denigrar a una gran potencia que empezó a dejar de serlo, precisamente, en el siglo XVII.

Martínez Laínez ha advertido que lo que pretende con esta serie de narraciones sobre los tercios, que fueron considerados el mejor ejército de su época, es "más que hacer novela histórica, novelar la historia; no hacer ficción sobre un marco histórico, sino tratar los hechos históricos con un toque novelado", en la línea, ha puesto como ejemplo, de lo que hicieron Robert Graves o Marguerite Yourgenar.

El autor ha elegido el título de "La batalla" por la trascendencia que tuvo la de Nördlingen para una España asediada por sus enemigos que necesitaba enviar un importante refuerzo -también de moral- a Flandes, que se estaba perdiendo, y a los católicos centroeuropeos y alemanes que aún la apoyaban.

El ejército español, que integró numerosas unidades italianas, entre otras nacionalidades europeas, dirigido por el cardenal-infante Fernando de Austria, hermano del rey Felipe IV, llegó a integrar hasta 40.000 soldados en una marcha que duró casi dos años por el norte de Italia, parte de Austria y buena parte de Alemania.

Con la victoria española en Nördlingen sobre un ejército luterano sueco que hasta entonces permanecía invicto por sus modernas tácticas de guerra, el declive español "se detuvo momentáneamente" e hizo pensar que España contaba aún con posibilidades de ganar la guerra.

Martínez Laínez ha asegurado que "la guerra se hubiera ganado si Francia no hubiera entrado también contra España; la potencia francesa desniveló la balanza y convirtió el conflicto en una guerra a escala europea, casi en una guerra mundial que dejó a España asfixiada económicamente y rodeada de enemigos militarmente".

El autor ha valorado la figura del cardenal-infante como "decisiva y muy olvidada; tuvo una mente política y vocación militar; un personaje destinado a grandes empresas que pudo haber cambiado la trayectoria de España" pero que falleció tempranamente con poco más de treinta años", en unos momentos en que "la gran potencia que era España daba síntomas de un declive del que no se ha recuperado nunca".