Diario Vasco

Nueva Delhi, 7 dic (EFE).- La poesía de un autor indio sobre la ciudad española de Soria y la fotografía de un artista español sobre la india Calcuta se hermanaron "por casualidad" hace un año y esa unión surgió la exposición conjunta "Ruinas de Dios", abierta hoy en Nueva Delhi.

La casualidad llevó al fotógrafo Pablo López a comprarse en Madrid, antes de partir hacia la India en 2010, la obra "La ciudad leopardo" del poeta bengalí Subhransu Banerjee, más conocido por su seudónimo Subhro Bandopadhyay.

"Es un libro que escribí estando en Soria, gané la primera beca de la Fundación Antonio Machado y el Gobierno español para la Creación Poética y estuve seis meses viviendo en Soria para escribir ese libro", explicó a Efe el autor indio, originario de Calcuta.

La beca se convocó para celebrar el centenario de la llegada de Machado a Soria con la idea de que un poeta que no fuera de Soria escribiera sobre la ciudad, explicó.

"La ciudad leopardo" se publicó en Calcuta en 2009 y en España un año más tarde, traducido por el propio autor con la ayuda de la poeta chilena afincada en Madrid Violeta Medina.

Fue entonces cuando López, sin la menor idea de que casi una década más tarde nacería un trabajo conjunto con su autor, lo escogió como compañero de viaje para su periplo por la India.

"El libro hablaba de Calcuta y yo acabé yendo a Calcuta y fue en ese tiempo cuando surgen estas fotos", explicó a Efe el artista español, que rechaza que su idea fuese "traducir a imágenes" la obra.

Fue más bien, en sus palabras, "un acompañamiento poético al hecho de estar en la ciudad, caminar, pararse a leer, fotografiar".

"La lectura del libro digamos que acompañó el tiempo que yo pasé en Calcuta fotografiando, fue ir leyendo el libro y fotografiando", aseveró.

Seis años más tarde, en 2016, de nuevo la casualidad le llevó a conocer en España a una persona que conocía a Bandopadhyay y que le recomendó ponerse en contacto con el poeta para contarle la historia de sus fotografías en Calcuta.

"Volví al archivo, revisé las fotos de nuevo, hice una especie de relectura de las fotos y se lo envié a Subhro", recordó el fotógrafo.

Al escritor indio, actualmente profesor de español en el Instituto Cervantes de Nueva Delhi, le fascinó la historia y enseguida se puso en contacto con la sección de Cultura y la embajada española, que logró cerrar una exposición en la que extractos de poesía se entrelazan con imágenes en blanco y negro.

Un camisa blanca sumida en un mar de oscuridad, la figura difusa de una persona en una arboleda, unas escaleras sombrías, la cabeza de un leopardo, un charco solitario, imágenes acompañadas, cada una, de fragmentos de poesía en su versión en español.

En la obra de López "no hay una narrativa, no hay una historia", afirma el poeta.

Sí hay una especie de trama simbólica en la que se van repitiendo lugares muy vacíos, poco reconocibles, explica.

"Alguien que no lo sepa puede no reconocer que esto es Calcuta ni la India", reconoció.

El retratista afirma que no está "para nada preparado" para dar una opinión de Calcuta o la India, por lo que viajó sin más ideas preconcebidas que "ir a explorar un lugar e interpretarlo poéticamente".

"Lo más lícito era hacer una especie de aproximación poética al lugar, más que sociológica o humanista", concluyó.

Por ello, se produjeron dos "procesos paralelos", por un lado la lectura, por otro la fotografía; aunque no descarta que en su transcurso las dos capas se fuesen influyendo una a la otra.

El escritor indio, por su parte, describe el trabajo de López como una "respuesta española" a sus poemas "sorianos" escritos en bengalí.

"Es una de las sorpresas más bonitas de mi vida, antes había colaborado con fotógrafos pero a propósito, hemos trabajado juntos sabiendo que íbamos a hacerlo; pero esto salió todo como un proceso casi orgánico", dijo.

Al término de su entrevista, el poeta se retracta: "Es la sorpresa más bonita que he tenido en mi vida como escritor".