Diario Vasco

Rabat, 7 dic (EFE).- El secretario general de la Unión del Magreb Árabe (UMA), Taieb Bacuche, lamenta la profunda desunión entre sus países miembros (Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia), cuyos jefes de Estado no se reúnen desde 1994, pese a que desde entonces se ha producido un relevo en las presidencias o monarquías de todos estos países.

En una entrevista concedida a Efe, Bacuche deplora que en comparación con otros bloques en África y el resto del mundo, el intercambio comercial entre los miembros de la organización magrebí -cuya secretaría general tiene su sede en Rabat- es "uno de los más débiles en el mundo".

Precisamente ayer, tres de los países de la UMA (Marruecos, Argelia y Mauritania) concluyeron una reunión de dos días en Ginebra auspiciada por la ONU y con la presencia de representantes del Frente Polisario para buscar una solución al contencioso del Sahara Occidental, territorio en disputa entre Marruecos y el movimiento independentista saharaui.

Sin la presión internacional y de la ONU, nunca se hubiera producido una reunión entre los tres Estados magrebíes debido, principalmente, a las discrepancias históricas existentes entre Rabat y Argel, que han convertido a esta comunidad regional en un bloque paralizado a nivel económico y político.

Mientras que la UMA, creada en 1989, tiene entre sus objetivos conseguir la integración económica y la promoción de "vínculos de fraternidad" entre sus miembros, la realidad es que los contactos comerciales entre ellos son muy escasos.

"Las pérdidas son terribles para todos. Cuando digo terribles, es que son de verdad terribles", precisa.

Según un informe de la UMA difundido a finales de 2017, el comercio intermagrebí es de los "menos dinámicos" de África, con un nivel de intercambio interno que oscila entre 3 y 5 % de las importaciones de los países miembros.

Bacoche explicó que la disfunción de la UMA reside, principalmente, en la institución de la Presidencia o"cumbre" de jefes de Estado, que no se celebra desde 1994, aunque los reglamentos internos estipulan una reunión anual.

Asimismo, explicó que el otro obstáculo que bloquea el funcionamiento de la UMA es su reglamento interno, que no permite aprobar ninguna decisión si no hay unanimidad; es decir, "si un Estado se opone, lo bloquea todo".

El responsable magrebí trata de quitar importancia al conflicto del Sahara Occidental como factor de tensión en el seno de la UMA, aunque los observadores coinciden en que es la principal razón del enfrentamiento sus dos principales potencias, Marruecos y Argelia: Rabat reprocha a Argel su apoyo logístico, financiero y organizativo al Polisario, que reclama la soberanía del Sahara Occidental.

Una señal clara de anomalía en sus relaciones es el hecho de que las fronteras terrestres entre Marruecos y Argelia se encuentran cerradas a la circulación de personas y mercancías desde hace 24 años.

Bacuche defiende que la "solución ideal" al conflicto del Sahara Occidental debería ser magrebí, pero admite que esta sería difícil y dado que "el conflicto está en manos de la ONU, es mejor que la ONU continúe" (pese a que los 27 años de presencia de la ONU en el terreno no han desbloqueado el conflicto).

En su propuesta para reactivar a la UMA, Bacuche propone la celebración de la séptima cumbre de los jefes de Estado en febrero próximo, con motivo del 30 aniversario, para introducir las reformas necesarias que permitan superar la parálisis actual.

Además, califica la última iniciativa del rey Mohamed VI para normalizar las relaciones entre su país y Argelia a través de un mecanismo bilateral de "respetuosa", aunque ha sido respondida solo de forma indirecta por Argelia, al proponer que primero se solucionen los problemas multilaterales.

"Estamos ante dos enfoques, que en apariencia son contradictorios pero en el fondo se complementan (...); aquí lo que falta es sentarse a la mesa y hablar", precisa.

Bacouche, exministro de Asuntos Exteriores de Túnez, está en contacto con todos los Estados miembros para celebrar -como paso previo a la "cumbre"- la reunión del Consejo de Ministros de Exteriores de la UMA, a la que han confirmado su asistencia cuatro países y Marruecos todavía no ha respondido.

Bacuche también lamenta la falta de coordinación entre los países magrebíes, y especialmente entre Marruecos y Argelia, en asuntos más urgentes, como la lucha antiterrorista y el control de la emigración ilegal.

Respecto a la crisis en Libia, el político afirma que no existe una posición regional común, y señala que está tras ella porque considera que las partes libias podrían confiar en una iniciativa magrebí más que en las iniciativas que vienen de fuera.