Diario Vasco

O Grove , 7 dic .- Más de dos centenares de personas se han concentrado hoy a las puertas del Ayuntamiento de O Grove (Pontevedra) como medida de protesta ante un nuevo caso de violencia machista en España, que esta vez se ha cebado con una vecina de este pueblo costero.

La mujer que el pasado miércoles recibió un disparo en el cuello por parte de su expareja ha obtenido el alta esta misma mañana tras ser intervenida quirúrgicamente para retirarle la bala del calibre 22 que tenía en el cuello a consecuencia de los disparos proferidos contra su cuerpo por su otrora compañero sentimental.

"Ella dentro de lo que cabe está bastante tranquila. Ahora será lo más difícil... pero ella quiera volver a casa con su hija y regresar a la normalidad cuanto antes", ha señalado a la prensa la concejala de Igualdad de O Grove, Noemí Outeda.

Los asistentes a la protesta guardaron, tras la concentración, cinco minutos "en silencio" y no "de silencio", ya que como ha explicado Noemí Outeda, "afortunadamente, en este caso no hay que lamentar nada para hacer minutos de silencio pero sí en silencio para protestar o reflexionar sobre estas situaciones".

Desde la concejalía de Igualdad han asegurado que no saben muy bien qué ha podido fallar en este caso ya que "ella -la víctima- siguió todos los pasos, siguió todas las recomendaciones".

En este acto de condena se han podido ver pancartas y consignas contra la violencia machista y en defensa de la mujeres.

José A.P.F., de 59 años, autor de los disparos, no tiene licencia de armas y se encuentra ingresado con pronóstico reservado en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, donde será operado para extraer las dos balas que tiene alojadas en el cráneo.

Está sedado y custodiado por las fuerzas de seguridad en el hospital vigués.

Previsiblemente los delitos que se le imputen sean homicidio en grado de tentativa, quebrantamiento de condena y tenencia ilícita de armas.

La investigación del caso, mientras tanto, continúa y ha trascendido que desde el pasado 28 de agosto el agresor tenía una orden de alejamiento de su expareja, de 47 años, con la que había convivido durante más de dos décadas.

El escenario actual, con la orden de alejamiento, han informado fuentes conocedoras del caso, estaba registrado y controlado por el sistema de seguimiento integral en los casos de violencia de género (VIOGEN) y seguido por la Unidad de mujer y menores de la Guardia Civil.

El hombre, tras la denuncia de su mujer por violencia de género, abandonó el domicilio que ambos compartían en O Grove y regresó a su ciudad natal, Ourense, desde donde se desplazó para atentar contra ella.

Conservaba una llave de la vivienda en la que ambos habían residido y donde se produjeron los disparos.

La víctima, tras ser herida en el cuello y en el cuero cabelludo, fue rescatada por la ventana de la casa por agentes de la Guardia Civil, y el agresor se atrincheró en una de las habitaciones, tras lo cual se escucharon dos detonaciones.

No logró quitarse la vida a pesar de los dos disparos en la cabeza, y cuando la Guardia Civil logró acceder al domicilio lo encontraron malherido y tirado en el suelo.