Diario Vasco

Madrid, 7 dic (EFE).- A Carlos García Juliá, detenido el miércoles pasado en Brasil por la matanza de Atocha, le quedan por cumplir en España 3.855 días de condena (diez años y medio), según la orden de detención internacional cursada en 2017 por la Audiencia Nacional y consultada por Efe.

Esta es la cifra que aparece en la última orden de arresto que dictó el tribunal que condenó a García Juliá a 193 años de cárcel, de los cuales en la práctica solo debe cumplir el máximo legal de 30 años, según recoge también esta orden internacional de detención.

García Juliá, que ingresó en prisión preventiva en 1977, salió de la cárcel en libertad condicional en 1991 tras cumplir 14 años de pena y se dio a la fuga unos años después.

Según ha informado hoy la Policía Nacional, García Juliá, detenido en Sao Paulo, estuvo huido en Bolivia, Chile, Argentina, Venezuela y Brasil, por donde se movía al disponer de documentación a nombre de otras personas.

Tenía 24 años cuando perpetró los asesinatos de los abogados de Atocha y estaba buscado por las autoridades judiciales españolas desde 1994 tras haber sido condenado por la sección primera de la Audiencia Nacional como autor material de cinco asesinatos.

Tras el crimen pasó más de un mes escondido, fue detenido el 11 de marzo de 1977 e ingresó en prisión preventiva hasta la celebración del juicio, donde fue condenado

En 1991 se le concedió la libertad condicional, en 1994 solicitó autorización judicial para salir de España y desde entonces se mantuvo desaparecido al no comparecer ante un requerimiento judicial formal de diciembre de ese año.

En 2017 se emitió esta orden internacional de detención contra él en la que se especifica la pena que le resta por cumplir, momento en el que se iniciaron las gestiones más intensas para dar con el paradero de García Juliá.

La investigación determinó que podría estar en la ciudad brasileña de Sao Paulo, donde residiría fugado bajo la identidad de un ciudadano venezolano.

El pasado mes de julio, gracias a la cooperación internacional, la Policía Federal de Brasil detectó a García Juliá en el país y se lo comunicó a la Policía Nacional española, cuando se iniciaron los trámites para su detención.