Diario Vasco

Lisboa, 7 dic (EFE).- Un tribunal de Lisboa condenó hoy a seis años y ocho meses de cárcel al exfiscal portugués Orlando Figueira, acusado de haber facilitado el cierre de una causa que investigaba al exvicepresidente de Angola Manuel Vicente a cambio de favores.

La sentencia considera probado que cometió los delitos de corrupción, blanqueo, violación de secreto judicial y falsificación de documentos al haber archivado en 2012 una investigación sobre el origen de los 3,8 millones de euros con los que el exvicepresidente angoleño había comprado un apartamento de lujo en Estoril.

La causa se archivó por presuntamente falta de pruebas y ese mismo año Figueira pidió una excedencia para trabajar como asesor jurídico en el Banco Comercial Portugués (BCP), que tenía entre sus principales accionistas a Sonagol, la petrolera estatal de Angola.

La tesis de la Fiscalía, que ordenó la detención de Figueira en 2016, es que se trataba de una contrapartida por haber archivado el caso, como también lo eran los cerca de 760.000 euros que recibió de una empresa angoleña, algo que volvió a negar hoy el exfiscal.

"Estoy convencido, como desde el momento en que esto empezó, de mi total inocencia", dijo a periodistas a su salida del juzgado, donde avanzó que estudia presentar una querella por estar en desacuerdo con la forma en la que fueron presentadas las pruebas en su contra.

Además de Figueira, también fue condenado Paulo Blanco, abogado que representaba en Portugal los intereses del Estado angoleño en 2012, a quien se impone una pena de a dos años y medio de cárcel por corrupción, blanqueo, violación del secreto judicial y falsificación de documentos.

Por este caso, conocido como "Operación Fizz", la Fiscalía lusa llegó a acusar de corrupción a Manuel Vicente en 2017, lo que generó enormes tensiones diplomáticas entre Portugal y Angola, antigua colonia portuguesa.

El pasado mayo, el Tribunal de Relación de Lisboa anunció que remitiría a Luanda el proceso contra Manuel Vicente.

Un día después, los presidentes de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, y de Angola, João Lourenço, dejaron atrás las tensiones en una conversación telefónica en la que reafirmaron "las relaciones fraternas y de amistad entre los dos países", según un comunicado remitido por la jefatura de Estado lusa.