Diario Vasco

Washington, 7 dic (EFE).- Más de 25 años después de liderar la Justicia estadounidense bajo la Presidencia de George H.W. Bush. (1989-1993), William Barr ha sido nominado por el presidente Donald Trump para regresar a este puesto, en un momento en el que la independencia de ese departamento está en entredicho.

"Fue mi primera elección desde el primer día", dijo Trump hoy al anunciar la nominación de Barr, a quién calificó de "abogado muy íntegro" y "uno de los juristas más respetados del país".

Barr, un abogado conservador de 68 años, debe ser confirmado próximamente por el Senado estadounidense para convertirse en el nuevo fiscal general de EE.UU., en sustitución de Jeff Sessions, quién renunció al cargo a petición de Trump a principios de noviembre.

Se espera que el futuro manejo y las intenciones de Barr respecto a la investigación de la trama rusa, liderada por el fiscal especial Robert Mueller, sea el tema principal para los senadores demócratas y republicanos durante el proceso de confirmación.

En los últimos dos años, Barr ha expresado opiniones afines a Trump sobre la trama rusa, de la que ha dicho que le gustaría que estuviera "más equilibrada", y ha sugerido que el equipo de Mueller pudo haber estado detrás de algunas filtraciones sobre la investigación.

"Las filtraciones por cualquier investigación son deplorables y plantean dudas sobre si existe una agenda (detrás)", dijo Barr al ser preguntado por The Hill, un diario especializado en política estadounidense, en junio de 2017.

Más allá de esos comentarios, los funcionarios de la Administración de Trump creen que la nominación de Barr será bien recibida por los republicanos, que respetan su experiencia, y los demócratas, quienes podrían verlo como un abogado de la vieja guardia sin una lealtad personal al presidente.

Hasta que Barr sea confirmado, el Departamento de Justicia seguirá siendo dirigido por el fiscal general en funciones, Matthew Whitaker, un personaje que ha recibido un amplio escrutinio público por expresar su opinión contraria a la investigación de Mueller.

En septiembre de 2017, Whitaker escribió una columna de opinión para la cadena CNN en la que advirtió de que Mueller estaba "peligrosamente cerca de cruzar" una "línea roja", en referencia a su indagación sobre los posibles lazos financieros de Trump con Rusia.

Nacido en Nueva York en 1950 en el seno de una familia de intelectuales -sus padres eran profesores de la Universidad de Columbia-, Barr siempre destacó en los estudios y fue graduado con honores en sus estudios como jurista y abogado.

Poco después de licenciarse, empezó a trabajar en la CIA y forjó una etapa que marcaría su futuro de una manera determinante tras coincidir ahí con Bush padre, entonces director de la agencia de inteligencia estadounidense.

Tras esa etapa, Barr trabajó brevemente dentro de la Administración de Ronald Reagan (1981-1989), en el apartado de política doméstica.

Más tarde, al llegar Bush padre a la Presidencia, el entonces nuevo presidente llamó a Barr para que formase parte del Departamento de Justicia como asistente del fiscal general; un cargo que finalmente ocupó del 1991 hasta el 1993.

"Dije en mis audiencias de confirmación, y he dicho varias veces desde entonces, que la lealtad definitiva del fiscal general debe ser al Estado de Derecho y no al presidente que lo nombró", apuntó Barr en un discurso en 1992, según recoge hoy el diario The New York Times.

Después de la derrota electoral de Bush padre, Barr pasó al sector privado y desempeñó varios cargos corporativos de alto nivel, incluso como asesor y vicepresidente ejecutivo de la mayor operadora móvil de EE.UU, Verizon.

De este modo, la elección de Barr, con una amplia experiencia en los sectores público y privado, pretende apaciguar los ánimos de la bancada demócrata y de la opinión pública sobre la falta de independencia del Departamento de Justicia respecto a los anhelos de la Casa Blanca.