Diario Vasco

Madrid, 16 nov (EFE).- "Paredes que hablan" es una campaña que da vida a esos hogares mudos que han presenciado la violencia machista y relata las historias de cuatro madres asesinadas y la "pesadilla" que viven las hijas e hijos de estas mujeres.

Con esta campaña, presentada hoy, la Fundación Mujeres y el Fondo de Becas Soledad Cazorla ha querido reflejar el sufrimiento y la desprotección de los menores también víctimas de las agresiones machistas.

Como por ejemplo, la familia de Marta, cuya madre fue brutalmente asesinada de un disparo en la sien mientras dormía, y estuvo cinco año pleiteando para recuperar la pensión de viudedad que cobró el asesino indebidamente.

Las paredes relatan también la historia de Alba, que fue asesinada con un cuchillo de 35 centímetros por su pareja tras recibir 13 puñaladas delante de sus dos hijos.

Al igual que la de Alicia, asesinada por su pareja y padre de sus hijos delante de los menores de cuatro, dos años y nueve meses.

El padre, que fue condenado por homicidio a 15 años, después de haber cumplido 10 goza de un régimen abierto y, aunque tenga una orden de alejamiento, uno de los hijos sigue "aterrorizado" por el suceso y sigue soñando con él, según relata una de los familiares de la víctima.

La iniciativa incluye una exposición en la Estación de Atocha de Madrid, que se podrá visitar hasta el 1 de diciembre, y cuenta la realidad de cuatro familias como muestra del "silencio" de una sociedad en la que el 70% de las mujeres asesinadas por crímenes de violencia machista son madres.

Gracias a una tecnología de conducción ósea desarrollada por un grupo de ingenieros, la superficie de las paredes expuestas en la exposición de Atocha vibra como si fuera la membrana de un altavoz, con lo que permite escuchar las historias de estas mujeres asesinadas, así como el sufrimiento y penalidades que han atravesado sus hijos y familiares.