Diario Vasco

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Madrid, 10 nov (EFE).- Sandra Sánchez, oro, y Damián Quintero, plata, llevaron el kata español a lo más alto en los Mundiales de kárate que se disputan en Madrid, ambos ante rivales de Japón, el país donde nació este deporte y el que proclamará dentro de dos años a los primeros campeones olímpicos.

Sánchez se impuso en la final femenina por 3-2 a la japonesa Kiyou Shimizu, ganadora en las dos anteriores ediciones, y Quintero cayó minutos después en la final masculina por 5-0 ante el gran Ryo Kiyuna, que suma su tercer título y llegará a los Juegos como campeón vigente desde 2014.

Estas dos medallas se suman en el botín español a los bronces de Babacar Seck en +84 kilos y del equipo de kumite femenino, más otras tres (oro, plata y bronce) en parakárate, y confirma a esta selección como potencia mundial, pese al salto de calidad dado por terceros países tras la conversión del kárate en deporte olímpico.

Sandra Sánchez, número uno de la clasificación mundial y ganadora de la Premier League, logra su primer triunfo individual de categoría universal, que suma a sus cuatro campeonatos de Europa.

El oro este sábado en Madrid de la karateca nacida hace 37 años en Talavera de la Reina supera toda la lógica. Sandra Sánchez entró en la selección española con 31 años, con 33 emigró a Dubai por la falta de perspectivas en España, se proclama campeona con 37 y gana a la anterior poseedora del oro, 13 años menor y miembro del todopoderoso equipo de Japón.

En la final, Sánchez presentó primero. Anunció su kata, 'Chatanyara Kushanku'. El Wizink Center, con las gradas repletas, se sumió en el silencio.

La japonesa se puso de espaldas al tatami para no ver la final de su rival. La respiración de Sandra y el roce de su karategui fueron durante muchos segundos los únicos sonidos que se escucharon en el estadio.

La espectacularidad del kata, el salto de la española y sus voces arrancaron finalmente los aplausos del estadio. La líder mundial remató su trabajo sin desfallecer en ningún momento y esperó la actuación de Shimizu.

La japonesa, perfecta en su técnica, de movimientos asombrosamente rápidos, se lo puso difícil a los jueces. Las dos finalistas habían ganado hasta ahora todos sus encuentros por 5-0, pero en el definitivo no hubo unanimidad: tres banderas marcaron la victoria de Sánchez, dos la de Shimizu.

Tras el rito tradicional de respeto por el rival, la española, último Premio Nacional del Deporte, dio por fin rienda suelta a su alegría y se fundió en un abrazo con su entrenador y pareja, Jesús del Moral, cuyo brazo levantó para hacerle partícipe del triunfo.

Con su triunfo, la española se garantiza virtualmente su presencia en Tokio, donde solo competirán diez karatecas por categoría, y se erige en favorita a asumir allí el papel de actriz principal, el de campeona.

Esa cita es la que guía los pasos de Sánchez, que en 2016, al conocer que su deporte sería olímpico por primera vez, decidió hacer cuanto estuviera en su mano para ser no solo partícipe del estreno, sino protagonista destacada.

Con las mismas expectativas sale de los Mundiales de Madrid Damián Quintero, pese a su derrota en la final masculina.

Ryo Kiyuna sumó su tercer título mundial consecutivo con un 5-0 y una actuación sobresaliente. El estadio vibró con su kárate de alta intensidad.

La de este sábado fue una repetición de la final de 2016, de nuevo con los números uno y dos del mundo cara a cara.

Quintero también abrió con el espectacular kata 'Chatanyara Kushanku', pero el japonés fue un rival imbatible, con su condición física inigualable y su técnica sin parangón en el kárate actual.

Ningún otro karateca se ha acercado al nivel de Kiyuna y Quintero en Madrid, por lo que una final olímpica con los mismos protagonistas en 2020 no sorprendería a nadie.

En las finales de los distintos pesos de kumite, el italiano Angelo Crescenzo se impuso en -60, la japonesa Miho Miyahara en -50 y el francés Steven Dacosta en -67.

En +68 ganó la griega Eleni Chatziliadou, en -68 la azerbaiyana Irina Zaretska, en -61 la serbia Jovana Prekovic, campeona de Europa, y en -55 la polaca Dorota Banaszczyk.

Ganó el oro en +84 el alemán Jonathan Horne, en -84 el croata Ivan Kvesic, en -75 el iraní Bahman Asgari, que sucede al azerbaiyano Rafael Aghayev, cinco veces campeón mundial, y en kumite por equipos femeninos se impuso Francia a Japón.