Diario Vasco

Buenos Aires, 10 nov (EFE).- El militante social Juan Grabois, es conocido en Argentina como "el amigo del papa" por su cercanía con Francisco cuando era arzobispo de Buenos Aires. Aún próximo al pontífice, cree que el "complejo de inferioridad" de los argentinos hace que no les guste que un compatriota destaque en el mundo.

"A los humildes no les pasa, pero el 'medio pelo' resentido porque quisiera estar en el 1 % (entre los más ricos) se vuelve loco con eso de ¿cómo este tipo que andaba en colectivo (autobús) es el papa?", cuenta el también abogado en una entrevista con Efe en Buenos Aires.

Grabois, líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y el Movimiento de Trabajadores Excluidos, conoce a Jorge Bergoglio desde 2005, cuando el entonces arzobispo se interesó por los cartoneros, oficio que proliferó en la ciudad tras la grave crisis de 2001.

"Fue un hermano que acompañó las luchas desde su forma de ser, muy discreta, no siempre fue el hombre sonriente que es ahora. A veces tenía una actitud más seria, pero con mucha profundidad cuando planteaba las cosas", recuerda Grabois, que fue elegido en 2016 por Francisco como consultor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz.

Desde que en 2013 fue nombrado papa, multitud han sido las ocasiones en que en Argentina se han atribuido a Bergoglio supuestos gestos políticos a favor del peronismo y en contra del Gobierno de Mauricio Macri y se han considerado conocidos suyos como portavoces del pontífice sin serlo.

A juicio de Grabois, se hace una interpretación "muy ombliguista" del papa, "como si el centro del mundo fuera Argentina", a pesar de tratarse de un hombre que se está enfrentando al mismo tiempo a la pederastia en la Iglesia, restableciendo las relaciones entre China y el Vaticano o negociando la paz en Colombia.

"Es un problema que tenemos los argentinos desde siempre y que ahora está exacerbado, y un complejo de inferioridad que hay. Que pasó con (Leo) Messi, (Diego) Maradona, (Manu) Ginobili y el papa?. No nos gusta a los argentinos un compatriota que se destaca. Nos recuerda nuestra pequeñez", sentenció el activista.

Tras insistir en que nunca habla en nombre de Francisco, reconoce que este es un "maestro de sabiduría y espiritualidad" y "una inspiración", y que "como toda inspiración es reinterpretado por amigos y enemigos".

"El peronismo tiene mucho de cristianismo. Se puede hacer una asociación de esas características. El papa ya trascendió eso. Es más importante que (el expresidente Juan Domingo) Perón. Decir que es peronista es tratar de reducirlo", resalta.

Estos días, Grabois está presentando su propio bloque político para las elecciones de 2019, el izquierdista Frente Patria Grande, con amplia inspiración en el kirchnerismo.

También publica su primer libro: "La clase peligrosa. Retratos de la Argentina oculta" (Planeta).

"Reivindico la ampliación de derechos y los procesos de redistribución del ingreso y la perspectiva latinoamericana que hubo en los años del llamado ciclo populista, pero muy críticamente fundamentalmente por dos elementos: la falta de profundidad en las reformas estructurales y por la corrupción, que es doblemente grave en quienes dicen representar a los más humildes", añade.

En el libro, el conocido también como líder piquetero por impulsar movilizaciones sociales en la calle ahonda en la situación de las miles de personas que en Argentina sobreviven con medios de producción y recolección considerados por muchos anacrónicos.

También en los acuciantes problemas de los más de 3,5 millones de argentinos que viven en los 4.000 barrios miseria del país.

"Es la porción de los sectores populares que se cayeron del mapa. Que no están ni arriba ni abajo de la sociedad, sino afuera, fundamentalmente en el mercado laboral", cuenta el abogado.

Aunque muy crítico con la política de Macri, sí valora del Gobierno conservador que junto a organizaciones como CTEP haya impulsado una ley por la que se expropiarán las tierras en las que se asientan villas para urbanizarlas y otorgarles a sus habitantes títulos de propiedad.

Simpatizante de Cristina Fernández (2007-2015), a quien llegó a acompañar en una de sus citaciones judiciales por presunta corrupción, Grabois asume que hasta ahora "ni los populismos de derechas ni lo que se ha llamado populismos de izquierda" han generado "transformaciones estructurales".

"Siempre creí y sigo creyendo que el futuro de nuestro país, no solo de los pobres, depende de la organización comunitaria de los excluidos en los movimientos sociales, con independencia de lo electoral", concluyó.