Diario Vasco

Valladolid, 9 nov (EFE).- La complejidad iconográfica y la maestría en la técnica de la estampa son dos de los rasgos prefererentes de la Suite 347, una colección de otros tantos grabados que Picasso realizó en los últimos años de su vida y se exhibe ahora en la ciudad de Valladolid, por primera vez completa.

"Estamos ante uno de los cuatro artistas más importantes en la historia del grabado mundial junto a Durero, Rembrandt y Goya", ha elogiado Juan Bordes, director de la Calcografía Nacional, durante la presentación de la Suite 347 en el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, donde permanecerá hasta el 3 de febrero.

"La Celestina", los devaneos amorosos entre el pintor Rafael y su amante, las mitologías y circos, y el pintor y sus modelos, son los cuatro tiempos de esta Suite que, como la composición musical de la que toma nombre, reúne piezas dispares aunque con rasgos y detalles comunes.

Entre los elementos recurrentes figuran el erotismo, con desnudos femeninos como catalizador, y la presencia del propio artista malagueño que se incorpora a sus estampas como espectador y se puede apreciar desde la primera imagen de la Suite 347, titulada "Picasso, su obra y su público".

Todos los aguafuertes expuestos fueron realizados entre el 16 de marzo y el 5 de octubre de 1968, es decir cinco años de su muerte pese a lo cual "estaba vivo, más vivo que nunca", ha explicado Bordes durante la presentación de esta exposición junto a la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Ana Redondo.

Sátiros, bufones, caballeros, damas, alcahuetas, busconas y doncellas desfilan por esta serie "sobrecogedora por la cantidad de imágenes que acumuló durante toda su vida y que le vienen en bloque alimentadas por la actualidad", ha añadido el director de la Calcografía Nacional.

El general De Gaulle, la madre Celestina, Rembrandt, Rafael y su amante (La Fornarina) son algunos de los personajes que sustentan los dibujos, algunos mezclados con evidente intención anacrónica.

El Mayo del 68, el cante flamenco, el circo, las referencias mitológicas y la tauromaquia engrosan también esa miscelánea temática de una Suite, que Juan Bordes ha interpretado como un autobiografía apresurada y desordenada a la que Picasso dio forma en en Mougins (Francia), su última residencia, que habitó en la Costa Azul entre 1961 y 1973.