Diario Vasco

Avilés , 9 nov .- "La Strada" de Federico Fellini llega a los teatros de España "pasada por Gas", como dice su director Mario Gas, que presenta una historia impregnada de una profunda tristeza a la que, no obstante, le supera la belleza de su puesta en escena, según quienes han asistido al ensayo general.

Uno de ellos es Carlos Cuadros, el director del Centro Niemeyer de Avilés, donde se estrenará la obra, quien ha asegurado que la sensación de la belleza supera con creces a la tristeza "porque el director ha conseguido hacer de la función un adagio permanente y el espectador siente la música de los signos teatrales".

"La Strada", unos títulos más transcendentales del director italiano, salta del cine al teatro en el Auditorio del Centro Niemeyer en un montaje que se estrena mañana sábado y tiene como intérpretes a Alfonso Lara, Fernando Cayo, Verónica Echegui y Alberto Iglesias.

Gerard Vázquez firma la adaptación de este relato dramático y simbólico que relata la historia de una chica ingenua vendida a un forzudo de un espectáculo ambulante y de otro artista de circo que se interpone entre ellos y provoca un trágico desenlace.

"Es una historia de amor pero muy triste, una historia de alienación, de descalabro, de miedos y de dominación", ha explicado el director en la presentación de la función.

Mario Gas reconoce que no ha vuelto a visionar la mítica cinta de Fellini desde la adolescencia, pero asegura que la pieza que dirige está muy ligada a ella "con su punto de tristeza, de descalabro de esos personajes que se buscan insistentemente a sí mismos en un medio absolutamente deprimido".

La obra, de la que se han hecho muy pocas versiones, conecta con el teatro del absurdo y mantiene intacto el universo felliniano, pero sin ataduras, como lo demuestra el hecho de que la última vez que vio este paradigma del neorrealismo italiano era adolescente.

"Creo que de Fellini hay todo, es Fellini puro, pero pasado por Gas, por Lara, por Iglesias, por Echegui y por todo el equipo que ha diseñado esta función", explica el director.

Mario Gas, que se reconoce capaz de ver en cualquier obra cinematográfica o literaria una pieza teatral, se enfrenta a "La Strada" con el convencimiento de poder "meter en un escenario lo que quiera".

La dificultad del montaje estriba en poder tejer un tapiz entre todos "guiado por ese tercer ojo que puede ser el director, que a veces tiene que hacerse invisible pero en ocasiones presente".

El director de origen uruguayo ha destacado el talento de los tres actores que conforman el elenco, de los que ha dicho que han aportado "solvencia, profesionalidad, estudio, disciplina y capacidad para mostrar cosas".

"Trabajan para el otro y todos juntos trabajan para ellos y para el público, para explicar la historia; no hay nada peor que un actor avaro, alguien que se queda en sí mismo; estos tres saben nutrirse entre sí y darse juego", ha dicho el director de los protagonistas de "La Strada", con los que ha logrado cocinar una receta "que no falla".

El actor Alfonso Lara ha considerado un privilegio compartir escenario con sus compañeros bajo la dirección de uno de los grandes del teatro español, "y con este material tan sensible, como es 'La Strada' y poder formar parte de este circo y de esta gran cosa que se ha creado".

Alberto Iglesias ha destacado la seguridad y confianza que aporta Gas en el trabajo "aunque, al mismo tiempo, no te deja pasar una porque es meticuloso y eso te obliga a ser exigente; eso es bueno".

"Tiene fe en los actores, ama los actores, ama esta profesión, eso se nota y se contagia, se agradece", reconoce Iglesias de un director del que destaca que no es nada almibarado.

Verónica Echegui ha hablado de la capacidad que tiene Mario Gas de transmitir desde el primer momento un universo rico y enseguida le ha hecho disparar su imaginación: "Al final, lo difícil fue pasarlo de la mente al corazón, a las entrañas, pero el montaje es fantástico".

"La Strada", producida por José Velasco, inicia en Avilés un periplo por otros teatros de España donde el público se podrá adentrar de nuevo en el universo del genio italiano.