Diario Vasco

Beirut, 9 nov (EFE).- Facciones rebeldes aseguraron hoy que los ataques perpetrados por el Gobierno sirio en la zona desmilitarizada en la provincia de Hama, suscrita en un pacto entre Rusia y Turquía, es una provocación para "reanudar el conflicto" paralizado por el acuerdo en el norte del país árabe.

El asalto del Gobierno sirio "tiene como objetivo reanudar el conflicto, continuar con los combates mediante la respuesta de los revolucionarios ante estas operaciones", aseguró a Efe el líder de la facción Ejército de la Victoria, Abdel Muin al Masri, cuyo grupo combate junto al Ejército del Honor.

Los choques entre ambas partes, que comenzaron ayer y se han prologando hasta esta madrugada en el norte de Hama, han dejado al menos 22 rebeldes de la facción Ejército del Honor muertos junto a decenas de heridos, afirmó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El líder opositor indicó que las tropas sirias "con la ayuda de los iraníes atacaron aprovechando el cese de las hostilidades", en alusión a las condiciones impuestas por Turquía y Rusia para la implementación del acuerdo que ha paralizado una ofensiva gubernamental contra los bastiones insurgentes en el norte de Siria.

Los enfrentamientos tuvieron lugar en la zona de Al Zalakiat, de donde "el Ejército Libre había retirado todas las armas pesadas", aseveró Al Masri, en referencia al Ejército Libre Sirio (ELS), el paraguas opositor donde opera su grupo.

El Observatorio indicó hoy que se trata del ataque más sangriento en lo que va de año en las filas de los insurgentes.

Por otra parte, la agencia estatal de noticias SANA aseveró hoy que una unidad del Ejército Árabe Sirio acabó con la vida de cinco miembros del grupo que atacaron Al Zalakiat, por lo que sus unidades respondieron a la "agresión" con una "emboscada" que hirió también a un número indeterminado de insurgentes.

Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, acordaron a mediados de septiembre la creación de una zona desmilitarizada de hasta 20 kilómetros de ancho que abarca Idlib, norte de Hama y Latakia y oeste de Alepo, para dividir las posiciones de las tropas sirias y de la oposición armada respaldada por Ankara.

El pacto también estipula la retirada por parte de los opositores del armamento pesado del cordón de seguridad, aunque los yihadistas que se encuentran apostados en la zona se han negado a cumplir con el acuerdo.