Diario Vasco

Madrid, 9 nov (EFE).- Bárbara tiene tres años y hoy es una niña completamente sana a pesar de que nació con 800 gramos de peso a las 25 semanas de gestación. Durante los tres meses que pasó en la UCI fue alimentada con leche materna gracias a la generosidad de mujeres como Lorena, la donante 884 del Banco Nacional de Leche Humana.

En España hay un total de 14 bancos de leche operativos en doce comunidades autónomas (todas menos La Rioja, Navarra, Murcia, Castilla-La Mancha y Canarias), todos ellos de carácter regional.

Además, existe un proyecto "ya muy avanzado" en Córdoba y otro en Las Palmas de Gran Canaria, ha informado a Efe la presidenta de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana, Nadia Gracia, coordinadora del banco de leche del Hospital Doce de Octubre, donde ejerce de médico del servicio de neonatos.

Aunque la existencia de estos bancos se remonta al primer tercio del siglo XX, su uso disminuyó durante los años 80, coincidiendo con la aparición del SIDA y el desarrollo de fórmulas lácteas para prematuros, un declive transitorio, puesto que actualmente la tendencia es creciente.

El pasado año se contabilizaron 1.781 donantes, que suministraron un total de 9.277 litros de leche, con los que se pudo alimentar a 6.388 receptores de 53 hospitales.

Una de esas donantes es Lorena Reneda, que cada 10-15 días acude al Hospital Doce de Octubre a entregar los biberones con su leche y recoger los nuevos recipientes.

Esta granadina cuenta a Efe que quería ser solidaria, pero su "pánico" a las agujas le impedía ser donante de sangre. Vio una oportunidad cuando estaba amamantando a su primer hijo y se enteró de la existencia de los bancos de leche.

"Investigué y tomé la decisión cuando mi hijo tenía 6 meses (ahora tiene cuatro años y medio). Fui al Doce de Octubre y dije: 'quiero donar leche; a mí no me sobra pero si haces un pequeño esfuerzo puedes sacarte la que quieras".

Como todas las aspirantes a donar, tuvo que contestar un cuestionario para conocer la existencia de enfermedades transmisibles, hábitos tóxicos y consumo regular de medicamentos.

Posteriormente, se sometió a un análisis de sangre para descartar alguna infección por hepatitis B o C, VIH y sífilis y firmó el consentimiento informado.

"La donación es bastante fácil, las madres solo tenemos que ir al hospital a llevar la leche, te proporcionan los biberones esterilizados, extractor manual y un bolsito-nevera para el transporte", señala.

Una vez extraída la leche en el domicilio, hay que verterla cuidadosamente en los envases y conservarla en el congelador. Se recomienda llevarla al banco antes de los 15 días desde su obtención.

"Yo lo veo muy fácil y personalmente me produce una gran satisfacción", asegura Lorena, quien se emociona al recordar cuando una vez en el hospital una enfermera le dijo: "Mira, todos estos niños son hermanos de leche de tus hijos".

La experiencia fue tan satisfactoria que Lorena ha vuelto a repetir como donante ahora que está amamantando a su segundo hijo.

Joana Saldón es la otra cara de la moneda. En marzo de 2015 se convirtió en madre receptora de leche tras nacer su hija Bárbara de forma prematura, "casi en el límite de la viabilidad".

"En los primeros días tienes que tomar muchas decisiones y muy importantes para la vida de tu hija cuando encima estás destrozada física y psicológicamente", reconoce a Efe.

Y en ese maremágnum vital "llega el momento en que te preguntan si le vas a dar lactancia materna a tu hija y no sabes que responder. Por un lado, dices 'yo tenía pensado que sí al igual que hice con los dos anteriores".

Su ginecólogo le aconsejó que debía pensar en ella después de un parto complicado en el que había perdido mucha sangre y teniendo por delante una carrera de fondo.

"Pensé que tenía razón, necesitaba estar fuerte y no me sentía capaz de estar sacándome leche, pero tenía un sentimiento de culpa, porque sabía que era esencial para mi hija. Piensas 'soy una mala madre'".

En medio de este mar de dudas, las enfermeras le informaron de la existencia de un banco de leche en el Hospital de La Paz, donde su hija estaba ingresada en la UCI.

Eso fue lo que finalmente hizo que se inclinase la balanza, señala Joana, para quien, además, saber que los grandes prematuros como su hija tienen prioridad para recibir leche procedente del banco "me liberó muchísimo".

Tres años después cree que fue una decisión "acertada", porque los tres meses que pasó junto a Bárbara en la UCI los vivió "llena de optimismo".

"Mi hija tuvo la suerte de que hubo otras madres generosas y, gracias a esa leche y, por supuesto, al equipo médico, hoy es una niña absolutamente normal", afirma convencida Joana, que agradece de "manera infinita" al "angelito que le dio su leche a mi hija".