Diario Vasco

Roma, 9 nov (EFE).- La alimentación escolar con plantas nativas de Guatemala, el reconocimiento de los pueblos originarios de Bolivia o las antiguas asambleas comunitarias de México pueden inspirar a otros indígenas del mundo.

Esas tres prácticas fueron presentadas hoy como ejemplos de buena gobernanza durante la última jornada del seminario de expertos sobre sistemas alimentarios indígenas que se celebra en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma.

Carlos Lira, responsable de la ONG Renacer Tres Veces, destacó que el pueblo Ch'orti', descendiente de los mayas y al que pertenece, ha logrado introducir variedades de cultivos locales en los platos que se ofrecen por ley en los comedores escolares en el departamento de Chiquimula, en el este de Guatemala.

Conservar esa tradición ha sido posible, dijo, por el apoyo de organizaciones de padres y madres que inciden directamente en las dietas de sus hijos.

Con apoyo científico, ese pueblo también ha impulsado la recuperación de un antiguo sistema agroforestal bautizado como Kuxum Rum (mi tierra húmeda) en esa zona del Corredor Seco y se han dado incentivos para la reforestación, según la ONG.

El experto en indígenas de Bolivia Diego Pacheco subrayó que en ese país se ha avanzado en el reconocimiento del "vivir bien" que propugnan los pueblos autóctonos, defensores de la Madre Tierra, y se han reforzado sus derechos, autonomía e instituciones.

Sin embargo, matizó que los sistemas indígenas de todo el mundo, también los bolivianos, están sufriendo "una reducción drástica de su capacidad de adaptación" por la mercantilización, la globalización, la urbanización, el cambio climático y el deterioro de los recursos naturales.

Pacheco consideró que falta implementar las leyes de forma efectiva y fomentar más la participación de los indígenas en las negociaciones a nivel global.

Jesús Guzmán, del Centro de estudios para el desarrollo rural de México, reivindicó el papel que antiguamente tenía allí la asamblea comunitaria, máxima autoridad territorial formada por adultos y ancianos.

Fue relevante en el siglo XX, con el reparto de tierras a comunidades de campesinos, pero se debilitó a partir de 1992, cuando una reforma legislativa abrió las puertas a la concentración de terrenos y priorizó la explotación minera.

Guzmán argumentó que desde entonces se ha perdido "la visión como sujeto colectivo", como ponen de manifiesto las políticas para reducir la pobreza que apoyan "solo a individuos", lo que explica "muchas situaciones de violencia" que se viven actualmente.

El especialista llamó a ejercer los derechos de las comunidades en los tribunales, ya que en México "se han ganado los juicios" alegando el necesario consentimiento libre, previo e informado de los indígenas frente a los tratados firmados de libre comercio.