Diario Vasco

Madrid, 3 nov (EFE).- La práctica japonesa del "Shinrin-Yoku" o "baños de bosque" propone paseos conscientes en áreas boscosas para "despertar los sentidos y desacelerar el ritmo de vida" y está cada vez más demandada en España, ha indicado a Efe el barcelonés Alejandro Gesse, guía certificado en esta actividad.

En su último libro "Sentir el bosque", editado por Grijalbo, Gesse recoge una veintena de experiencias reales que ilustran este particular viaje y reencuentro con el interior del bosque.

Se trata de una experiencia que, según el autor, aporta beneficios tanto físicos como inmunológicos a las personas que disfrutan de ella, como "la disminución del ritmo cardíaco o el aumento de las células NK -del inglés 'Natural Killer' o 'asesina natural'-, que combaten células infectadas y cancerosas".

Pese a que todavía no existe "una explicación exacta" que permita aclarar por qué funciona este tipo de práctica, este especialista ha explicado que existen diversas investigaciones que "apuntan hacia la ionización de la tierra o a la presencia en el aire de compuestos volátiles antimicrobianos" como razones para justificar semejantes beneficios.

Gesse, que es también coordinador europeo de la Asociación de guías y programas de terapia de bosque y naturaleza, ha precisado a Efe durante una de estas actividades en el Sitio de Interés Natural Hayedo de Montejo que el valor "más reconocido" hasta el momento de este tratamiento es el que afecta a las mejoras de la salud mental y de la sociabilidad.

En este espacio natural, un "área única" poblada por hayas y robles en el norte de la Comunidad de Madrid, propone a los participantes "estar presentes en el entorno" a través de una serie de actividades destinadas a aumentar la atención hacia los detalles de la Naturaleza para, posteriormente, compartir en grupo sus experiencias.

Aunque el auge de esta disciplina "ha llevado a venderla en muchas ocasiones como una especie de experiencia religiosa", en realidad "lo importante es permitir que cada individuo lo viva a su manera" puesto que "el objetivo es estar allí y dejarte ser tú mismo".

La vida contemporánea, ha insistido este guía y terapeuta, está "llena de expectativas, pautas de comportamiento y estrés", en especial en las ciudades, por el hecho de que "nos hemos alejado de los ciclos naturales".

De hecho, "hay estudios que indican que la vida urbana incita a la 'rumiación' o círculo vicioso del pensamiento", ha explicado Gesse.

Quizá por ello esta práctica de retorno a lo natural fue desarrollada en los años 80 del siglo pasado en uno de los países con mayor estrés laboral del mundo, Japón, con objeto de "combatir el 'karoshi' o muerte por exceso de trabajo".

Desde ahí, el 'Shinrin-Yoku' se ha extendido principalmente a Estados Unidos y a varios países europeos, donde se encuentra en constante crecimiento.

La vuelta al bosque permite, además, alterar "el relato cultural" urbano que ha identificado tradicionalmente al bosque con el peligro, pues allí "estaban las brujas, los lobos, era donde los niños se perdían...", pero es una visión que "ya no es útil porque hemos arrasado con todo".

Esta terapia japonesa tiene una ventaja más y es que, "una vez conocido cómo funciona, se puede aplicar también en la propia ciudad, en sus parques", además de en otros espacios naturales como las playas.