Diario Vasco

Valencia, 13 oct (EFE).- Normalización, aceptación, belleza y reinserción son las palabras clave que definen a Vonito, una inusual agencia de representación de modelos con rostros y cuerpos que se salen de los cánones de belleza establecidos por la sociedad y la moda.

Perfiles alejados de lo estándar en la publicidad y la moda son los protagonistas de esta compañía valenciana que da oportunidades, en un mundo muy encasillado, a hombres y mujeres con tallas grandes, miembros del colectivo LGTBI y transexuales, expresidiarios y personas de etnia gitana, china o marroquí.

Creada el pasado mes de junio por el exmodelo Jose Vidal, la labor de Vonito es "normalizar y dar visibilidad" a esas personas que no suelen tener cabida en este sector.

Vidal explica a Efe que mientras trabajaba en Londres para grandes agencias se dio cuenta de que el mundo de la moda "está podrido y tiene un punto de vista frívolo", y fue allí donde un libro, "What is beauty?" de Dorothy Schefer, cambió el concepto que tenía de la belleza y le hizo reflexionar.

Empezó así la aventura de publicar sus reflexiones en un blog, Vonito, que ahora se ha convertido en su propia agencia, donde solo caben perfiles de modelos que no cumplen los cánones de belleza establecidos por la gran industria de la moda y la publicidad.

"Siempre que le pregunto a personas de diferentes estatus sociales sobre el concepto de belleza, todos me responden sobre sentimientos y sensaciones; es decir, el punto de unión de la definición de belleza no depende de la posición social", explica.

El nombre de la agencia muestra un evidente error gramatical, a lo que su fundador argumenta: "Nuestra esencia se basa en romper con todo aquello que había sido considerado hasta ahora como un error, o con lo que la sociedad o la industria de la moda había considerado como no bonito".

"Hacemos pequeñas labores sociales con los representados; por ejemplo, con un expresidiario que consiguió la pulsera telemática con la que pudo salir de la cárcel gracias al contrato que se le hizo", relata.

A pesar del corto tiempo de vida de la agencia, su creador afirma que tiene a cientos de personas interesadas en trabajar a diario y que, por ello, tienen que pasar por un proceso de selección y un "casting" en el que demuestren sus aptitudes como modelos.

Sobre estas aptitudes, destaca que no les importa "de dónde vienes ni quién seas, mientras lo hagas bien", porque lo que Vonito busca es "vender personalidades y no físicos" porque trabaja "más el interior que el exterior" y "potencia los puntos fuertes de cada modelo".

En la agencia cobran especial relevancia las redes sociales, a las que su fundador define como "un arma de doble filo" por su potencial para lanzar las carreras de los modelos, pero a la vez "peligrosas si no se utilizan como es debido".

Los modelos, cuando son contratados por la agencia, reciben una formación sobre redes sociales, en las que les recomiendan que "sean fieles a ellos mismos y potencien sus puntos fuertes", porque lo que se busca es una belleza y una personalidad reales.

Vidal garantiza: "Prefiero ganar menos dinero que no llegar a representar lo que pretendo, que es la propia identidad de los modelos. Lo que busca la sociedad es gente auténtica y real".

A pesar de recibir opiniones tanto positivas como negativas por parte del mundo de la moda y la publicidad y de la ciudadanía en general, el fundador de Vonito admite que "no se puede gustar a todo el mundo" pero que, en general, la aceptación está siendo muy positiva.

"Yo como de la sonrisa de los modelos representados", resalta Vidal, quien argumenta que muchas veces son personas que necesitan una segunda oportunidad o que nunca la han tenido.

Cuenta, por ejemplo, que representan a una niña de etnia gitana "con muchísimo talento que nunca había tenido la oportunidad de poder trabajar o estudiar" y que solo de ver su sonrisa y la de su madre cuando le hicieron el contrato, considera que ya tiene hecho su trabajo.