Diario Vasco

Bangkok, 13 oct (EFE).- Con la mochila cargada de medicinas, pequeñosequipos médicos recorren las remotas pedanías del este de Birmania (Myanmar) con la tarea de proveer asistencia sanitaria a los pobladores en las zonas de conflictos étnicos armados.

Desde ayudar en partos complicados a curar heridas de guerra, los miembros de los grupos de Back Pack Health Worker Team (BPHWT) tejen una red móvil de unos 1.600 trabajadores sanitarios que ofrecen servicios de salud esencial para casi 300.000 personas.

El reciente incremento de combates entre el Ejército de Birmania y las diferentes guerrillas étnicas en varios estados orientales "está causando serias dificultades" a los equipos de BPHWT para desarrollar sus actividades.

"Los enfrentamientos crean problemas para el traslado de nuestros equipos y amplían el número de desplazados internos", apunta a Efe Saw Win Kyaw, director de la organización.

Desde principios de año se han recrudecido las hostilidades bélicas en los estados Shan, Kachin y Karen, lo que ha obligado a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares.

Una mayor autonomía es la reivindicación principal de casi todas las minorías étnicas birmanas, que juntas representan más del 40 % de los cerca de 53 millones de habitantes del país.

Las batallas también ha causado la muerte de varios civiles, entre ellas el asesinato de 6 doctoras a manos de las tropas gubernamentales en el norte de estado Shan, denunció a mediados de julio el Ejército de Liberación Nacional Ta'ang.

El BPHWT, fundado 1998 y con sede en la ciudad tailandesa de Mae Sot, ha sufrido nueve bajas en sus filas a lo largo de los años en los que han actuado principalmente en las zonas controladas por los grupos étnicos armados, con quienes colabora y coopera para proveer asistencia primaria a la población.

"Los riesgos dependen del área operacional, aunque generalmente incluyen el arresto y detención por parte del Ejército -que alega afiliación a organizaciones ilegales, lo que conlleva penas de prisión- y la confiscación de las medicinas", además de dificultadespropias de un terreno donde hay plantadas minas antipersona.

En la actualidad, la organización cuenta con 65 equipos médicos móviles -compuestos por entre 3 o 5 sanitarios- y 48 puestos estacionados a lo largo de diez estados o regiones de los 14 que conforman el país.

Cada miembro de los grupos móviles porta en su espalda un cargamento de unos 10 kilos en medicinas y material médico.

Todos han sido instruidos para tratar seis enfermedades de riesgo y comunes en la región (entre ellas malaria, infecciones respiratorias o disentería), así como heridas de bala o producidas por explosivos.

También realizan tareas sanitarias educativas en escuelas y comunidades, enseñan a las mujeres a asistir en embarazos o inspeccionan los sistemas sanitarios y de aguas de las pedanías.

Desde 2011, con la transición a la democracia de Birmania, BPHWT ha registrado una reducción en los fondos de ayuda procedentes de gobiernos extranjeros y organizaciones internacionales no gubernamentales, ahora destinados a los programas gubernamentales.

"El Plan Nacional de Sanidad y las directrices del Ministerio de Salud podrían no ser consistentes con las necesidades sanitarias de la población de las minorías étnicas (...) La disminución de fondos recabados (por BPHWT) ha derivado en una disminución de nuestras actividades", remarca el doctor.

El Gobierno, liderado de facto por la consejera de Estado y premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, inició tras su llegada al poder en 2016 un acercamiento a todas las guerrillas étnicas con el objetivo de sellar los diferentes frentes de una guerra civil, algunos abiertosdesde 1948.

No obstante, las conferencias de paz -tres hasta la fecha- solo han logrado pequeños acuerdos y vagos compromisos para mejorar la situación.

Según Saw Win Kyaw, "el proceso de paz es frágil, pero necesario para mejorar la situación sanitaria del país. Si la paz sucede, las organizaciones étnicas sanitarias podrán operar de una manera más cómoda".

"Si por el contrario se rompe, la población en zonas de conflicto armado sufrirán consecuencias sanitarias negativas y la sostenibilidad y fortalecimiento del sistema sanitario étnico se verá aún más amenazado", sentencia el director de BPHWT.