Diario Vasco

Tarragona, 13 oct (EFE).- Semana para olvidar en el Gimnàstic de Tarragona que con la muerte de su delegado, Josep Maria Grau, ha quedado tocado anímicamente, según reconoció el entrenador José Antonio Gordillo.

"Es un palo muy duro, él (Grau) ha dejado unos valores de los que nosotros deberemos hacer bandera", explicó en la comparecencia previa al encuentro contra el Alcorcón un cariacontecido José Antonio Gordillo, incrédulo por la perdida de su delegado y amigo Josep Maria Grau.

"En el colegio de entrenadores no te enseñan como gestionar estas situaciones", añadió visiblemente emocionado el técnico del Nàstic, que explicó que el de este domingo será el partido más especial desde su llegada a los banquillos.

En lo deportivo su equipo se encuentra en un momento muy complicado con las bajas de larga duración de Iván López, operado esta semana, y César Arzo. Además el técnico tampoco podrá contar por lesión con la participación de Manu Barreiro, Raúl Albentosa y Ramiro Guerra.

"Cada semana voy trampeando y miro lo que tengo el último día para hacer una alineación", expresó el técnico preguntado por la larga lista de lesionados.