Diario Vasco

Tórshavn , 12 oct .- El expresidente de la Generalitat catalana Carles Puigdemont exigió hoy al jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, diálogo para solucionar la cuestión catalana, a la vez que le dijo que se le "acaba" el tiempo.

"Cuando decidimos apoyar a Pedro Sánchez, esperábamos una nueva receta. Tras varios meses ha mostrado su incapacidad para explicar si tiene o no un proyecto para Cataluña. El tiempo se ha acabado. ¿Está usted en el mismo camino que Mariano Rajoy o va a establecer una nueva vía?", dijo en una conferencia en las Islas Feroe, un territorio autónomo que forma parte de Dinamarca.

Puigdemont, fugado de la Justicia española y que actualmente vive en Bruselas, aconsejó a Sánchez que hable con el Gobierno catalán sobre una solución política y la autodeterminación "lo más pronto posible".

Consideró que "la única forma de resolver el conflicto de forma pacífica es dialogando, sin líneas rojas y en un clima de respeto de ambas partes", a la vez que pidió una consulta vinculante y reconocida internacionalmente; o, en caso contrario, será "fiel" al mandato del 1 de octubre de 2017 (fecha del referéndum ilegal).

"La estructura del Estado no puede afrontar los retos actuales, da igual si el primer ministro es Sánchez o Rajoy. El problema es más profundo. El día que se entienda será más fácil llegar a un acuerdo permanente", opinó Puigdemont, al tiempo que consideró que no habrá estabilidad política en España sin una solución para Cataluña.

Puigdemont, que criticó la "obsesión" por la unidad "sagrada" de España, intervino en una conferencia titulada "Ejerciendo el derecho a la autodeterminación y el derecho a decidir en la democracia del siglo XXI", junto con políticos feroeses, escoceses y de Nueva Caledonia.

En ese evento, celebrado en la Casa de los Países Nórdicos, consideró que no se han dado pasos para reducir la "represión", que las libertades de expresión, información y reunión han sido "cercenadas" y que la respuesta del Estado a "las mayores movilizaciones en Europa desde la caída del Muro de Berlín" son propias de "una dictadura".

Puigdemont dijo estar "decepcionado" con las instituciones de la Unión Europea (UE), que han permanecido "en silencio" ante las "violaciones de los derechos humanos" cometidas por un Estado miembro y se mostró a la vez triste y orgulloso por los líderes independentistas presos o huidos al extranjero como él.

"Nos fuimos al exilio para defender nuestro derecho a un juicio justo", dijo el independentista, que también opinó que en España no hay "clara" separación de poderes y pidió movilizaciones "masivas y pacíficas" para cuando empiecen los juicios contra aquellos.

Puigdemont admitió "dificultades" en el independentismo, que a su juicio se debe a los efectos de la "represión", llamó a la unidad y resaltó que el "adversario" son "los que usan la violencia contra las urnas, legitiman la represión y encarcelan a líderes políticos".

Junto a Puigdemont, participaron en esa conferencia el vicepresidente feroés, Høgni Hoydal; el diputado Kenneth Gibson, del Partido Nacional Escocés (SNP), y dos representantes del movimiento independentista de Nueva Caledonia, territorio de Oceanía que en noviembre celebrará un referendo sobre su separación de Francia.

Hoydal y Gibson coincidieron con Puigdemont en señalar como mayor problema "el nacionalismo de las antiguas naciones-estado" y prometieron apoyo en foros internacionales a la causa catalana.

Ambos, al igual que algunos de los asistentes, portaban lazos amarillos en apoyo a los políticos presos por haber estado involucrados en 2017 en el ilegal proceso de independencia de los partidos soberanistas catalanes.

Puigdemont, que huyó de la Justicia española hace casi un año, está en las islas Feroe invitado por el independentista Partido Republicano, una de las tres fuerzas que componen la coalición de Gobierno, y cerrará mañana su agenda -que ha incluido reuniones con varios políticos feroeses- con una visita a una piscifactoría y un acto cultural.