Diario Vasco

Kampala, 11 oct (EFE).- Al menos 40 personas han muerto, y se teme que la cifra alcance el centenar, después de que una avalancha de tierra arrasara ayer el distrito de Bududa, en el este de Uganda, a causa de las fuertes lluvias.

"Un río se desbordó en Bududa después de un fuerte aguacero y causó un deslizamiento de tierras en la montaña. Rodaron grandes rocas a través de una aldea en el sub-condado de Bukalasi, matando a varias personas ", informó anoche el responsable del Departamento de Gestión de Desastres nacional, Martin Owor.

Según investigaciones preliminares, la fuerte corriente del río Tsuume, que se desbordó de su cauce arrastrando todo tipo de objetos, habría destrozado dos centros comerciales y dos escuelas próximas a las laderas del monte Elgon.

Algunas zonas continúan inaccesibles para los equipos de rescate, por lo que se cree que podría ser mucho mayor el número de alumnos y profesores muertos en este suceso.

"Esperamos encontrar más víctimas a medida que los equipos de rescate puedan acceder a todas las áreas afectadas próximas a la ladera del monte Eldgon", dijo la portavoz de la Cruz Roja ugandesa, Irene Nakasiita.

Los supervivientes describieron "temblores y rocas voladoras" durante la avalancha de lodo y tierra, y lamentaron la pérdida de cientos de cultivos que incluyen bananas, alubias, yuca o café.

Las lluvias provocaron a su vez el desbordamiento del río Manafwa, causando más inundaciones.

Este desastre se produce a pocos kilómetros de la aldea de Nametsi, donde en 2010 otro deslizamiento de tierras causó la muerte de más de 150 personas y desplazó a unas 10.000, además de destrozar más de 30 granjas.

Según varios estudios, la región del monte Elgon tiene la tasa más alta de deslizamientos de tierra e inundaciones de toda Uganda.

La reciente ola de derrumbes se atribuye a múltiples factores, entre ellos, cambios climáticos como el fenómeno de El Niño, la deforestación, la alta erosión de los suelos o la topografía escarpada de la zona.

Los expertos argumentan que actividades humanas como las malas prácticas de tala y el cultivo excesivo en pendientes pronunciadas, aceleran la repetición de deslizamientos de tierra.