Diario Vasco

Madrid, 12 oct (EFE).- A lo largo de dos decenios, el geólogo Ángel Caballero ha elaborado más de 900 ilustraciones científicas: un tipo de dibujo que conjuga arte y ciencia como herramientas de divulgación y que se ha convertido en una oportunidad laboral para muchos investigadores y dibujantes.

Caballero, que dirige desde el año 2000 el Servicio de Ilustración Científica del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT) -perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, ha resumido a Efe el principal objetivo de su trabajo: crear ilustraciones "comprensibles y útiles a partir de una labor de síntesis y reestructuración de datos e imágenes".

La ilustración científica es un tipo de dibujo que, siempre bajo la supervisión de un experto, busca representar cualquier tema de investigación, desde estrellas y planetas hasta animales y plantas, aplicaciones médicas o elementos propios de la geología, especialidad ésta de Caballero.

Entre sus dibujos más destacados, ha recordado la "Tabla de Tiempo Geológico", una ilustración que se ha convertido en "referente en este campo" y que muestra de manera sintetizada las etapas de la Tierra desde el Big Bang hasta la actualidad.

El geólogo, que ha definido la figura del ilustrador científico como "minuciosa y observadora, con interés y conocimientos en la ciencia", considera que esta disciplina permite a los dibujantes "crear, no solo copiar o pasar a limpio, una imagen científica".

Aunque se utiliza fundamentalmente para la divulgación, tanto en libros de texto como en informes, también funciona como una herramienta de comunicación entre los propios científicos.

Según el coordinador de la plataforma Illustraciencia, Miquel Baidal, puede ser comparada con el plano de construcción "con el que un arquitecto es capaz de visualizar todo un edificio".

Estas ilustraciones se realizan por encargo de un científico pero son el fruto de un trabajo en equipo, "riguroso y estricto", donde el dibujante "no tiene espacio para la subjetividad".

El principal problema de esta disciplina, ha destacado Baidal a Efe es la falta de visibilidad, pues "es una profesión que nadie sabe que existe, pero que alguien tiene que hacer".

Por ello, en 2009 nace Illustraciencia, con el objetivo de divulgar y premiar la ilustración científica para que los propios investigadores conozcan esta herramienta y sepan dónde buscar un ilustrador, ha indicado el coordinador.

Además de esta iniciativa, la Universidad del País Vasco puso en marcha el curso pasado un postgrado pionero en España de Ilustración Científica, con el fin de aunar en un solo año todos los conocimientos necesarios para realizar esta tarea y cubrir un "nicho de mercado todavía nuevo, totalmente sin explotar", según la coordinadora del postgrado, Vega Asensio.

"Yo estuve siete años trabajando como investigadora y, en todos los formatos -artículos, diapositivas, tesis y libros-, veía una gran falta de diseño e ilustración, que sigue existiendo hoy en día", ha explicado Asensio.

Sus alumnos provienen fundamentalmente de dos ramas: biología y bellas artes, dos perfiles que "tienen varias carencias, ya que uno se enfoca hacia las técnicas y otro hacia los contenidos", ha precisado a Efe.

La utilidad de este aprendizaje radica en que "muchos científicos saben lo que quieren, pero no pueden hacerlo real porque desconocen cómo exponer una idea para que la entienda su público o les falta conceptos básicos de diseño y destreza en el dibujo".

Asensio ha reconocido que este primer curso ha sido un "morir de éxito" por la limitación de plazas y el elevado número de solicitudes.

Por ello, para futuras ediciones "queremos seguir aumentando el número de créditos y ya sabemos nuevas técnicas, disciplinas y soportes con los que podríamos ampliar la formación".