Diario Vasco

Abuya, 12 oct (EFE).- La presión sobre el Gobierno de Nigeria aumenta a medida que se acerca el 15 de octubre, día en el que el grupo yihadista Boko Haram asesinará a tres rehenes si no ha recibido el rescate que exige.

"Por el amor de Dios, levanto mis dos manos para pedirles que liberen a mi hija por mí", expresó anoche en la televisión estatal la madre de Sharibu, Rebecca, instando al Gobierno a interceder antes de que sea tarde.

Los insurgentes de Boko Haram prometieron que -de no obtener lo que piden- tanto Shribu, de 15 años, como los otros dos trabajadores humanitarios, correrían la misma suerte que la partera de la Cruz Roja asesinada el mes pasado, en cualquier momento a partir del 15 de octubre.

Los representantes de las familias de los otros dos trabajadores humanitarios, Alice Ngaddah y Hauwa Liman, también rogaron por televisión a los insurgentes que les perdonaran la vida.

Un alto funcionario del Gobierno de Nigeria, que no quiere ser identificado, dijo hoy a Efe que se está haciendo todo lo posible para garantizar que no se produzcan más víctimas.

En medio de la presión local e internacional, el presidente Muhammadu Buhari ya le prometió a la madre de la adolescente Sharibu que haría todo lo que estuviese en su mano para liberarla, en una llamada telefónica sin precedentes el pasado 3 de octubre.

Sharibu, estudiante de una escuela secundaria en la ciudad de Dapchi, en el estado nororiental de Yobe, es una de las más de 100 niñas secuestradas en febrero por miembros de Boko Haram.

De acuerdo con sus amigos, los secuestradores la retuvieron después de que se negara a renunciar a su fe cristiana y convertirse al Islam.

Por su parte, los trabajadores humanitarios fueron secuestrados en marzo durante una redada en un campamento para desplazados internos en Rann, en el estado de Borno, el principal enclave del grupo yihadista.

Durante los nueve años de insurgencia en el noreste de Nigeria, el número total de víctimas mortales supera ya las 20.000 personas, mientras que unos dos millones han sido desplazadas de sus hogares.

En los últimos años, soldados nigerianos, con la ayuda de los países vecinos y las naciones occidentales, han logrado mermar de forma exponencial los ataque yihadistas que, sin embargo, continúan sucediendo de forma esporádica.

Un equipo de ministros del Gobierno se encuentra hoy en Maiduguri, la capital de Borno y el hogar espiritual de Boko Haram, para visitar a las familias de los trabajadores humanitarios.

Según confirmaron fuentes gubernamentales a Efe, también planean visitar a la familia de Sharibu en Dapchi para tranquilizar a sus progenitores, quienes ven como se acerca el próximo 15 de octubre.