Diario Vasco

Madrid, 10 oct (EFECOM).- La casi paralización de la obra pública ha situado el crecimiento de la demanda de cemento a cierre de 2018 en un 7 %, lo que supone una rebaja de cinco puntos porcentuales sobre la previsión hecha en primavera por la patronal de fabricantes, Oficemen.

La demanda de cemento se incrementó en el primer semestre un 8 % en comparación con el periodo enero-junio de 2017, frente al crecimiento del 11 % al cierre del ejercicio anterior, según el Barómetro del Cemento presentado hoy en Madrid por Oficemen.

El presidente de la patronal, Jesús Ortiz, ha señalado hoy en la presentación del citado barómetro que, tras un inicio de recuperación del sector en 2017, se está observando "un debilitamiento" de esta tendencia porque, ha precisado, la obra civil "se mantiene en los niveles históricos más bajos".

El estancamiento de la obra pública ha supuesto, según Ortiz, una destrucción del stock de capital público en infraestructuras de 30.000 millones de euros desde el año 2012, "lo que no se producía desde tiempos de la Guerra Civil española", ha apuntado.

Ortiz ha lanzado una voz de alarma ante lo que califica como "impactos graves" que esta situación puede tener en la competitividad de las empresas españolas, en la exportación, en el turismo y en la seguridad por el "insuficiente" mantenimiento de la red de carreteras.

La previsión de la patronal para el cierre de año cifra la demanda de cemento en 13,3 millones de toneladas, lo que Oficemen califica como una "lenta evolución de un mercado doméstico que no termina de despegar".

Jesús Ortiz ha especificado sobre la obra civil que en los seis primeros meses del año "ha perdido peso especifico" y ha agregado que se encuentra a la mitad -un 30 %- en cuanto a su incidencia en la construcción.

La obra civil, ha dicho, debería demandar unos 12 millones de toneladas de cemento en situación normal, en tanto que en 2018 no llegará a 6 millones de toneladas.

La patronal ha concluido que existen "problemas de reducciones presupuestarias y financiación" por parte de la Administración central y ha señalado que no invierte en infraestructuras "lo presupuestado".

El presidente de Oficemen ha aseverado que "se licita mucho pero no se ejecuta" y ha puesto como ejemplo a las empresas públicas Adif y Adif Alta Velocidad, que en 2017 ha dicho que solo ejecutaron la mitad de lo presupuestado.

Otro dato aportado por el máximo responsable de la patronal del cemento es que si en 2011, el último año a su juicio de "construcción normal", había 56 tuneladoras activas "ahora solo hay dos y además medio paradas".

Para Ortiz, la capacidad de producción de las 33 fábricas de cemento en España "sigue infrautilizada" y ha añadido que sostienen el empleo gracias a las exportaciones.

No obstante y en relación con el mercado exterior, Oficemen asegura que las exportaciones "han acelerado su descenso" entre julio de 2017 y junio de 2018, con una caída en ese periodo del 10 % y 13 meses consecutivos a la baja.

La patronal lo justifica, entre otras cuestiones relacionadas con la devaluación de algunas monedas (lira turca), por el elevado coste eléctrico que soportan las fábricas de cemento.

El presidente de la patronal se ha quejado de que el coste eléctrico anual medio previsto a cierre de 2018 para el sector será un 20 % más caro que el año anterior, a lo que ha sumado que el precio de los derechos de emisión de CO2 se ha multiplicado por tres desde enero, hasta los 25 euros por tonelada.

Con respecto al sector de la vivienda, Oficimen califica de "débil" su recuperación en 2018.