Diario Vasco

El Wanda Metropolitano, destino final

Madrid, 16 sep (EFE).- El estadio Wanda Metropolitano, feudo del Atlético Madrid, será el destino final de la Liga de Campeones 2018-2019 que irrumpe esta semana con la fase de grupos y que echará el cierre el 1 de junio del próximo año.

El colofón al torneo de clubes más reputado del Viejo Continente vuelve a Madrid, aunque será la primera ocasión que una final se dispute en el recinto del Atlético. Previamente, siempre había sido el estadio Santiago Bernabéu el elegido para el último partido del torneo.

El Wanda Metropolitano, que precisamente este domingo cumple un año desde su inauguración, considerado como uno de los mejores y más modernos recintos de fútbol de Europa será el destino último de la Champions a la que vuelve a aspirar el Atlético Madrid, subcampeón en tres ocasiones, las dos últimas en el último lustro.

Será la quinta ocasión en la que el partido definitivo de la máxima competición europea de clubes se dispute en Madrid y la novena en España.

A lo largo de la historia, cuatro veces se jugó la final en el estadio Santiago Bernabéu (1956-57, 1968-69, 1979-80 y 2009-2010). En dos ocasiones el Camp Nou fue el escenario del último partido (1988-89 y 1998-99), y en una fue Sevilla, el Sánchez Pizjuán (1985-86).

La condición de anfitrión, sin embargo, no es garantía de éxito. Todo lo contrario. A pesar de las expectativas y el aliciente que supone, suele ser una presión extra para el dueño del recinto, participante en el torneo. Así lo dice la historia.

De hecho, de las siete ediciones anteriores en las que el último partido se jugó en España solo en dos hubo un representante del país y solo en una, la primera, salió vencedor el cuadro local.

Fue en el segundo año de la Copa de Europa, jugada en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid logró su segundo trofeo de los cinco seguidos que consiguió al vencer 2-0 en la final al Fiorentina, en el curso 1956-57.

El Barcelona, en la otra vez que hubo un representante español en la final, padeció una de sus noches más negras. En Sevilla, con el Sánchez Pizjuán como estadio elegido, el conjunto azulgrana pretendía lograr su, entonces, primera Copa de Europa. Había fallado en cada intento anterior. Esta parecía la ocasión apropiada. En su país y como gran favorito contra un rival aparentemente inferior, el Steaua Bucarest.

El partido terminó sin goles y el campeón rumano, en los penaltis, se alzó con un título que se convirtió en una obsesión para el Barcelona.

En el resto de ocasiones que una final se jugó en feudo español no hubo presencia local. Ni en el Camp Nou, que contempló un triunfo del Milan (4-0 al Steaua en la temporada 1988-89) y otro del Manchester United (2-1 al Bayern Múnich en la 1998-99).

Tampoco en el Bernabéu. Madrid coronó al Milán (4-1 al Ajax en la 1968-69), al Nottingham Forest (1-0 al Hamburgo en 1979-80) y al Inter Milán (2-0 al Bayern Múnich en la 2009-2010).

Ésta, la de hace nueve años, fue la última vez que España, y concretamente Madrid, acogió la final de la Liga de Campeones. Jose Mourinho salió vencedor del Bernabéu, a donde regresaría meses después para embarcarse en el Real Madrid.

El 1 de junio del 2019 habrá una nueva cita con la historia. El Wanda Metropolitano, por primera vez el escenario del Atlético Madrid, coronará al campeón del curso que arranca este martes.